La Cumbre del Desafío: El Ejército de Chile Forja a soldados de Montaña en el Corazón de La Cordillera de Antuco

En las imponentes cumbres y gélidos parajes del Refugio Los Barros en Antuco, un nuevo capítulo de excelencia militar se escribe. El Ejército de Chile ha iniciado la rigurosa formación de una generación de élite: oficiales y suboficiales destinados a convertirse en la vanguardia del combate en montaña, dotados de habilidades que los transformarán en verdaderos señores de las alturas. Con Los Barros, son cinco sitios de montaña donde se realizará el periodo de instrucción.

La Escuela de Montaña (Escmña), epicentro de esta instrucción de alto nivel, ha dado la bienvenida al curso regular de Montaña 2025. Un total de 60 valerosos integrantes del Ejército de Chile, junto a tres efectivos de la Armada, se embarcan en una travesía de casi seis meses. ¿Su misión? Adquirir las competencias esenciales para instruir, liderar e integrar tropas de montaña, preparándolos para desafíos que van desde la conducción táctica de un pelotón hasta la integración de una Patrulla de Auxilio y Rescate Militar del Ejército (Parme) en los escenarios más extremos.


Un Currículo Desafiante: De Nudos a Cimas de 5.000 Metros

El proceso de aprendizaje es tan diverso como exigente, llevando a los alumnos a recorrer algunos de los paisajes más impresionantes y desafiantes del país. Desde la Escuela de Montaña en Río Blanco hasta el cuartel militar en Portillo, pasando por el majestuoso volcán Llaima, el Refugio Los Barros del Destacamento de Montaña N°17 Los Ángeles, el volcán San Pedro y el imponente glaciar Juncal, cada locación se convierte en un aula de supervivencia y estrategia.

El curso se despliega en etapas meticulosas, diseñadas para forjar el carácter y la destreza. Inicia con un periodo de inducción a los escenarios de montaña, donde los futuros especialistas dominarán el manejo de cuerdas, nudos, ataduras y el empleo de medios de paso. La navegación y los recorridos topográficos en montaña se combinan con el empleo técnico y táctico del ganado mular, una habilidad ancestral crucial en estos terrenos. La formación se complementa con conocimientos vitales en alimentación y primeros auxilios en montaña, así como en meteorología y el uso del armamento específico para tropas de montaña.

Pero el verdadero temple se forja en las fases de combate. Un periodo de vida, desplazamiento y combate en montaña invernal instruye en la supervivencia extrema, el desplazamiento sobre esquíes, técnicas de combate avanzadas y el tiro en condiciones de frío extremo. La culminación llega con la fase de desplazamiento y combate en montaña estival, que abarca desde la supervivencia en entornos hostiles hasta técnicas de escalamiento y autorescate en hielo, culminando con la épica ascensión técnica de cerros sobre 5.000 metros sobre el nivel del mar.

En el Refugio Los Barros y más allá, el Ejército de Chile no solo forma militares; moldea espíritus inquebrantables, capaces de dominar la montaña y de garantizar la seguridad y soberanía en las alturas más desafiantes de la nación.

SOJ