Sin previo aviso, sin mesa de diálogo alguna, y con la frialdad de una notificación oficial, la Municipalidad de Los Ángeles ha encendido la mecha de la controversia en el corazón de la ciudad. Un documento ha sido entregado a los sindicatos de comercio establecido en calle Villagrán, informándoles que, a fines de julio, deberán abandonar sus puestos históricos para ser reubicados en las calles Rengo y Tucapel. La medida ha desatado una ola de descontento y perplejidad entre comerciantes que, en algunos casos, han dedicado más de 30 años de sus vidas a forjar su sustento en ese mismo lugar.
Un Golpe Inesperado: «No Fue Conversación, Fue Notificación»
La sorpresa fue mayúscula. Los dirigentes sindicales han expresado su profunda indignación, enfatizando que no se trata de comercio ambulante irregular, sino de trabajadores organizados, con permisos municipales vigentes, que además cumplen con el pago mensual de derechos que, en muchos casos, superan los $40 mil pesos. «Pagamos más que un local establecido», aseguran, subrayando la formalidad de su operación.
El aviso encendió las alarmas de inmediato. La propia Cámara de Comercio, convocada por comerciantes establecidos en calle Rengo —también sorprendidos por la noticia—, confirmó la falta de comunicación. «Ni la presidenta de la Cámara tenía idea de esto», relataron. La situación escaló hasta una reunión urgente con concejales, quienes ratificaron la ausencia de cualquier instancia previa de conversación o socialización de la medida.
Contradicciones y Denuncias: Subsidios vs. Desalojos
La molestia no se limita solo al fondo del eventual traslado, sino que se centra en las formas y en las contradicciones evidentes. «¿Cómo se entiende que primero el Estado, a través de Sercotec, nos financie proyectos de mejoramiento como los techos de policarbonato, y ahora la municipalidad quiera sacarnos?», cuestiona un dirigente, evidenciando la incongruencia entre las políticas de apoyo y la decisión actual. Los comerciantes recalcan que la mayoría de sus sindicatos ha accedido a fondos públicos, lo que a su juicio, da cuenta de una legalidad y formalidad que no puede ser ignorada.
Además, los afectados denuncian que el desorden en los espacios públicos, a menudo atribuido a ellos, es una consecuencia directa de la poca presencia de inspectores municipales. «Vienen una vez al año a marcar líneas en el suelo para definir los puestos y después no aparecen más», señalan. A esto se suma otra crítica: la autorización, en administraciones anteriores, para que nuevos comerciantes no sindicalizados se instalaran en espacios vacíos, lo que ha generado una sobrecarga en zonas como Villagrán.
Seguridad Pública: Un Flanco Abierto en el Corazón de la Ciudad
Uno de los puntos más sensibles de este conflicto trasciende lo meramente comercial y se instala en el ámbito de la seguridad. El cierre del pasillo 3, una vía clave que conecta la Vega Techada con el terminal de buses, ha forzado a muchas personas —especialmente mujeres, estudiantes y adultos mayores— a transitar por sectores oscuros y peligrosos durante la noche. «Ese pasillo siempre estuvo abierto, pero desde la pandemia lo cerraron, y ahora nadie se hace cargo», indican los vecinos.
Aunque la municipalidad ha reforzado el número de guardias diurnos, locatarios y residentes exigen una presencia constante, desde la apertura hasta el cierre del terminal, así como la reapertura del pasillo por una cuestión de seguridad pública. «Aquí no estamos hablando solo de comercio, sino que de prevenir delitos. Hay gente que viaja desde comunas rurales y tiene que caminar por la oscuridad», advierten, elevando el problema a una dimensión social.
La Búsqueda del Diálogo: «Queremos Conversar, No Conflicto»
A pesar del enojo y la incertidumbre, los sindicatos han manifestado su intención de no escalar el conflicto. Agradecen la apertura al diálogo por parte del alcalde José Pérez Arriagada, con quien buscan establecer una «mesa de trabajo». Aunque no descartan ninguna medida, reiteran que su voluntad es colaborar y aportar a un ordenamiento real.
Entre sus peticiones concretas figuran: mayor fiscalización, reparación urgente de veredas en mal estado, iluminación adecuada del entorno y claridad absoluta sobre los nuevos espacios de trabajo propuestos. La exigencia principal, sin embargo, es un llamado a respetar la historia y la formalidad de cientos de familias que, por décadas, han hecho del centro de Los Ángeles su lugar de sustento. «Si queremos mejorar, tiene que ser con todos. No con cartas sin nombre ni conversación de por medio», aseguraron.
La Postura Municipal: Orden y Diálogo Selectivo
El alcalde José Pérez Arriagada se pronunció sobre el tema en el concejo municipal, señalando la necesidad de un «orden dentro del sector». Aseguró que «el comercio ambulante regularizado tiene que mantener un orden y limpieza en el lugar donde esté ubicado. No podemos tener obstruido el paso o basura desmedida en consecuencia de no hacer las cosas como deben hacerse».
El edil afirmó estar abierto al diálogo con todos los sindicatos aludidos en la notificación, señalando: «Tenemos la mejor disposición de atender bien a nuestra gente, pero ellos también deben mantener el espacio que ocupan con la prudencia que corresponde». Sin embargo, su mensaje fue categórico para el comercio no establecido: «No podrá seguir funcionando, porque creamos problemas que afectan a los mismos establecidos y para el tránsito de la gente». Esta distinción, aunque busca ordenar el espacio público, podría intensificar la tensión con aquellos comerciantes que aún no cuentan con permisos formales.
SOJ





