Davos y La Contraloría del Crecimiento Global: WEF Advierte sobre una Década Perdida por los conflictos bélicos

El panorama mundial se enfrenta a su «situación geopolítica más compleja en décadas», una realidad que está «impactando el crecimiento global» y que, de no ser revertida, podría sumir al planeta en una «década de menor crecimiento». La contundente advertencia proviene directamente de Borge Brende, presidente y director ejecutivo del Foro Económico Mundial (WEF), en vísperas de la cumbre de Tianjin, conocida como el «Davos de verano».

Un Telón de Fondo de Conflictos y Preocupación Económica

La actual coyuntura se desarrolla con el telón de fondo de la intervención de Estados Unidos en el conflicto Irán-Israel y después de meses en los que la economía global ha tambaleado bajo el peso de la guerra arancelaria desatada por el presidente estadounidense Donald Trump. Líderes como el primer ministro de Singapur, Lawrence Wong, asisten a esta crucial reunión, buscando respuestas y estrategias en un mundo cada vez más fragmentado.

Las señales de alarma ya resuenan en las principales instituciones financieras. El Banco Mundial rebajó este mes su pronóstico de crecimiento mundial para 2025 al 2,3%, una disminución desde el 2,7% anterior, sumándose a una revisión similar del Fondo Monetario Internacional. Brende, si bien considera que aún es prematuro predecir el impacto total de los aranceles de Trump, dado que las negociaciones «aún están en curso», es enfático: «La globalización tradicional que conocemos se ha convertido en un sistema diferente», y el conflicto arancelario podría tener un «impacto muy negativo» en el crecimiento global.

China: Un Motor Crucial y la Apuesta por la Inteligencia Artificial

La reunión del WEF en Tianjin adquiere una relevancia particular al coincidir con una coyuntura incierta para la economía china, que atraviesa varios años de crisis en su sector inmobiliario y enfrenta un consumo interno debilitado. A pesar de estos desafíos, Brende enfatizó que «China realmente importa», proyectando que el gigante asiático podría representar casi el 30% del crecimiento mundial este año.

El director del WEF destacó los esfuerzos de Beijing por reorientar su modelo económico. «China está orientando su economía hacia el comercio digital, hacia los servicios y también se está abriendo para aumentar el consumo interno, algo que es importante», afirmó. Desde finales del año pasado, la administración china ha implementado medidas agresivas, como recortes en las principales tasas de interés y el fin de las restricciones a la compra de viviendas, en un intento por revitalizar su economía. Sin embargo, muchos economistas aún dudan de que el país pueda alcanzar este año su objetivo oficial de un 5% de crecimiento.

En este contexto de guerra comercial que amenaza sus exportaciones tradicionales, China está virando su estrategia hacia el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) como una nueva y poderosa fuente de crecimiento futuro. Brende sugiere que la IA y otras nuevas tecnologías tienen el potencial de «reemplazar el importante papel que tenía el comercio» como motor de crecimiento. Aunque el comercio seguirá siendo «muy importante», el director del WEF cree que las nuevas tecnologías pueden proporcionar el impulso de productividad necesario para «evitar una década de crecimiento lento».

La cumbre de Tianjin, por tanto, no solo es un barómetro de la salud económica mundial, sino también un escenario donde se vislumbran las posibles soluciones para navegar la compleja intersección de la geopolítica y el crecimiento en el siglo XXI.

SOJ