Un golpe contundente contra el crimen organizado ha revelado una faceta sombría e inaceptable en el corazón de una institución fundamental: seis suboficiales del Ejército de Chile, pertenecientes a la Brigada Acorazada «Cazadores» de Pozo Almonte, han sido detenidos tras desbaratarse una compleja red de tráfico de drogas. La deshonrosa revelación nació desde el interior de la misma institución, desatando una exhaustiva indagatoria liderada por la Fiscalía de Tarapacá.
La Traición desde Adentro: Una Banda Enmascarada de Uniformes
La investigación, meticulosa y estratégica, logró confirmar la participación de los uniformados en la internación de estupefacientes desde el extranjero. Su modus operandi era audaz: para burlar los controles y eludir la detección, ocultaban la droga en compartimentos secretos dentro de los chasís de vehículos, que luego eran sellados mediante soldadura.
Con esta información crucial en mano, la policía optó por una estrategia de paciencia. En lugar de intervenir de inmediato, permitieron que los vehículos cargados con la droga avanzaran hasta la Región Metropolitana. Este movimiento fue clave para identificar el destino final de los narcóticos y, sobre todo, a quiénes serían distribuidos.
Un Operativo Multirregional: Millonario Golpe al Narcotráfico
La primera fase de la operación culminó con la detención de cinco individuos: cuatro suboficiales y un civil. Posteriormente, con órdenes de entrada y registro en ocho inmuebles distribuidos estratégicamente en las comunas de Lampa, La Reina (Región Metropolitana), Pozo Almonte, Alto Hospicio e Iquique (Región de Tarapacá), se logró la detención de dos funcionarios adicionales de la misma brigada militar, completando el total de seis suboficiales implicados.
El general director de Carabineros, Marcelo Araya, detalló la magnitud de la incautación: un total de 192 kilogramos de cocaína y pasta base, cuyo valor en el mercado negro asciende a la impactante cifra de $3 mil millones de pesos. Además, se confiscaron tres vehículos, avaluados en $40 millones, que, según Araya, «fueron parte de la estrategia para comercializar esta droga, haciendo presente que esta se desplaza desde la región de Tarapacá hacia la región Metropolitana».
Este operativo no solo representa un golpe significativo al narcotráfico, sino que también pone en relieve la importancia de la depuración interna en las instituciones de seguridad y el compromiso con la erradicación de la corrupción en todas sus formas. La caída de estos suboficiales es un sombrío recordatorio de los desafíos constantes que enfrentan las fuerzas del orden.
SOJ





