Con un sábado que marca el inicio de una cardinal operación de rastreo a cargo del buque oceanográfico Cabo de Hornos, y el lunes próximo establecido como fecha en que el Gobierno presentará una querella criminal, el caso de los pescadores desaparecidos entra en una nueva y sombría etapa.
Desde Talcahuano, la ministra de Defensa, Adriana Delpiano, ofreció detalles sobre la trascendental misión del Cabo de Hornos, describiéndolo como una unidad de la Armada «especial» por su perfil científico. Subrayó su capacidad única para «mapear el fondo del mar a una profundidad mayor que otros de los buques que se hayan usado», un atributo que reviste particular importancia para las familias en la angustiante espera de respuestas.
En un gesto de transparencia y cercanía, Delpiano extendió una invitación a los familiares para que naveguen a bordo del buque, permitiéndoles presenciar de primera mano el complejo proceso de búsqueda. La embarcación, con su capacidad de sondear hasta 11 mil metros, concentrará sus esfuerzos iniciales en las aguas cercanas a la costa de Isla Santa María en Coronel.

La Armada confirmó que las operaciones del Cabo de Hornos comenzaron a desplegarse desde esta mañana del sábado, alrededor de las 7:30 horas, y se extenderán, en principio, hasta el domingo, sin interrumpirse durante la noche. A esta labor se sumará el apoyo del remolcador «Galvarino».
«Estará todo el sábado, todo el domingo, y se verá si es necesario dejarlo uno o dos días más», precisó la ministra, enfatizando la trascendencia de lo que el lecho marino pueda revelar. «Es muy importante lo que arroje el fondo del mar el buque, porque si efectivamente se encuentran restos de la embarcación, restos de personas, evidentemente es una situación distinta a si no se encuentra nada».
Por su parte, el contraalmirante de la Armada, Arturo Oxley, abordó con crudeza la realidad de la búsqueda, confirmando que «la esperanza razonable» de encontrar a los pescadores con vida se ha desvanecido. «Hay un concepto que se llama la esperanza razonable de vida, prácticamente se acabó y, obviamente, ahora vamos a ir a buscar abajo los restos del pesquero y, evidentemente, ojalá que nos sirva para la investigación y, si Dios quiere, podemos recuperar algo más que ello. Aquello sería extraordinario. Por eso es que las próximas 48 horas yo creo que son vitales para esta fase que estamos hablando», declaró con sobriedad el alto oficial.
En cuanto a la duración de la operación, Oxley aseguró que se mantendrá activa hasta que se investiguen todos los «contactos de interés» que el sofisticado sonar del Cabo de Hornos pueda identificar. «En el fondo el compromiso que tenemos es que todos esos contactos de interés que entregue el Cabo de Hornos vamos a tratar de que sean investigados con estos ROV (equipos de búsqueda avanzados) que mencioné y con la tecnología que la empresa privada está apoyando y que está siendo supervisada directamente con nosotros», concluyó.
Al ser consultada sobre la aparente ausencia de figuras gubernamentales de alto rango durante las casi dos semanas de búsqueda, la ministra Delpiano defendió la presencia del Estado en diversas formas. «El Estado es muy grande y muy amplio, todas las Fuerzas Armadas son parte del Estado, el delegado presidencial es parte del Estado, los alcaldes son parte del Estado», argumentó.
Aclaró que su visita y el encuentro con los familiares se debieron a la coyuntura de la llegada del Cabo de Hornos. «Efectivamente estaba en un proceso de búsqueda y de pronto se da esta situación de que viene un buque, queríamos comentárselo directamente a las familias. No es que el Estado llegó porque llegué yo, el Estado estaba aquí, las dos semanas», finalizó la ministra, buscando mitigar cualquier percepción de abandono en estos momentos de profunda incertidumbre y dolor.
SOJ





