El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, (cuyo cargo es equivalente al gobernador regional en Chile) inauguró la Feria Internacional de Innovación y Tecnología al Servicio de los Cuidados (Fitecu) en Zamora, destacando su importancia como muestra del compromiso de la región con el bienestar de las personas mayores.
Mañueco resaltó que Fitecu es un ejemplo del alma de una sociedad que se preocupa por sus mayores, y que la feria es un motor para que los servicios sociales y la atención a la dependencia en Castilla y León continúen siendo líderes en España.
El presidente se comprometió a seguir impulsando la innovación para mejorar la calidad de vida de las personas vulnerables, brindándoles mayor autonomía y seguridad.
Fitecu, que celebró su primera edición en 2023 en Villadeciervos, se consolida en Zamora como sede definitiva para las próximas ediciones, convirtiéndose en un escaparate de referencia para la robótica, la domótica y la inteligencia artificial aplicada al cuidado de personas mayores.
Investigadores y representantes de universidades, centros de innovación y empresas de España alertaron sobre la posible «deshumanización» de la tecnología debido a la reducción del contacto humano que podría implicar su desarrollo. Durante la mesa redonda «Integración de la robótica cognitiva y social, asistentes de voz e IA aplicadas a la salud y los cuidados», expertos abogaron por un enfoque de la robótica social que sea tanto «efectivo como afectivo».
En la Feria Internacional de Innovación y Tecnología al Servicio de los Cuidados (FITECU), ha estado presente Ries Gaudium que es una organización iberoamericana, en cuya mesa directiva están presentes el doctor Juan Carlos Molina de Santiago y el también doctor, Patricio Torres de Concepción.
Durante los últimos días se ha visibilizado la solución a ese problema apoyada en el diseño, el desarrollo y la aplicación de soluciones tecnológicas innovadoras a cargo de expertos de todo el mundo capaces de añadir a sus conocimientos algo imprescindible para el progreso social: la sensibilidad. Porque humanizar la tecnología es el verdadero motor que va a revolucionar nuestras vidas.
Javier Pascual, director del Campus de Tecnología, Innovación y Ciencias Aplicadas de UDIT, advertió que la democratización de la tecnología, aunque necesaria, puede llevar a la deshumanización. En este sentido, resaltó la importancia de que la robótica no solo se centre en la eficacia, sino que también considere el aspecto afectivo y emocional de los usuarios.
Andrés Pazos, country manager de Alexa en España, coincidió en que la tecnología debe ser un complemento al cuidador y una herramienta para dinamizar las interacciones sociales, especialmente en personas mayores o en situación de dependencia.
Guillem Alenya, director del Instituto de Robótica e Informática Industrial, señaló que la tecnología puede ser utilizada para el bien o para el mal, y que la clave está en hacer un buen uso de ella. También advirtió sobre los riesgos de generar «altas expectativas» y la «sobrerregulación», que puede ralentizar el desarrollo de la tecnología.
Eduardo Zalama, catedrático de la Universidad de Valladolid, coincidió en estos riesgos y añadió otros factores a tener en cuenta, como la falta de madurez de la tecnología, la falta de aceptación por parte de usuarios y cuidadores, los problemas de privacidad, costo y sostenibilidad, y la necesidad de una normativa clara que no limite la experimentación.
En la primera parte de la mesa, Zalama definió a los robots sociales como «un elemento con capacidad de interacción y cierto comportamiento humano», y destacó la importancia de la percepción, la cognición y la acción en su desarrollo.
En cuanto a la inteligencia artificial, señaló que ya es capaz de reconocer el diálogo, lo que acelerará los avances en la tecnología. Sin embargo, advirtió que aún pasarán varios años para que los robots puedan realizar tareas de acción y manipulación complejas.
Finalmente, Zalama consideró que uno de los grandes retos será combatir la soledad a través de la investigación centrada en el usuario, que no se puede llevar a cabo únicamente en un laboratorio.
Guillem Aleyna añadió que existen muchas tecnologías disponibles, pero que aún hay «agujeros» en su desarrollo. Propuso la participación de la academia para abordar problemas como la falta de personalización y explicabilidad en los robots.
En relación al futuro de la robótica social, Aleyna comentó sobre la iniciativa ‘Labora’ en Cataluña, que busca involucrar a todos los agentes implicados para explicar las soluciones tecnológicas a corto y mediano plazo. Consideró que el robot multifunción para el hogar tardará en llegar, pero que a corto plazo se verán robots con tareas más concretas y útiles para la sociedad
SOJ





