La decisión de nombrarlo como líder de esta nueva era en Siria fue adoptada por Ahmed al Charaa, anteriormente conocido como Abu Mohamed al Jolani, el líder islamista que comandó la ofensiva que derribó al régimen de Al Asad, y Mohamed Ghazi al Jalali, el ex primer ministro sirio. De esta manera, al Bashir asumió el mando de un país que estuvo bajo el control absoluto de la familia Al Asad por más de cinco décadas.
Al Bashir, ingeniero de formación, se graduó en Ingeniería Eléctrica y Electrónica en la Universidad de Alepo en 2007. Posteriormente, estudió Sharía (ley islámica) en la Universidad de Idlib, una región clave en la resistencia contra el régimen de Al Asad, y de la cual es original. Durante 2011, al Bashir trabajó en la Compañía Siria de Gas, encargándose del departamento de instrumentos de precisión. A lo largo de su carrera, también obtuvo diversos diplomas, destacándose un curso avanzado de inglés y certificados en gestión de proyectos y planificación administrativa. Sin embargo, fue a raíz de las revueltas populares de 2011, en el marco de la «Primavera Árabe», que al Bashir dio el salto a la política. Las protestas fueron brutalmente reprimidas por el régimen de Al Asad, con el apoyo de sus aliados, como Irán y Rusia, lo que llevó a al Bashir a unirse a la oposición.
En enero del presente año, al Bashir fue nombrado jefe del Gobierno de Salvación, una estructura política vinculada al grupo islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS), con sede en Idlib. Antes de asumir este cargo, al Bashir había sido ministro de Desarrollo y Asuntos Humanitarios en la administración de Idlib, bajo el liderazgo de Ali Keda. En ese rol, se centró en la modernización de la región, devastada por años de conflicto, y en la atención a las necesidades humanitarias de los tres millones de habitantes de la provincia, de los cuales la mitad se encontraba desplazada y había sufrido ataques del régimen sirio y bombardeos rusos.
El Gobierno
Las fuerzas de seguridad de HTS respondieron con violencia, utilizando porras y gases lacrimógenos contra los manifestantes. Aunque las protestas continuaron de manera esporádica, al Bashir emitió un decreto de amnistía general para aquellos que hubieran mostrado buena conducta, con el objetivo de apaciguar a la población. Sin embargo, según un informe de septiembre de 2024 de la Comisión de Investigación sobre Siria de la ONU, las protestas continuaron a raíz de las campañas de arrestos masivos llevadas a cabo por HTS contra miembros de grupos rivales, partidos políticos y civiles, incluidos niños. y mujeres, muchos de los cuales fueron sometidos
SOJ





