* Chile se ha adelantado a Argentina unos cuantos años para producir esta energía, que en su momento no fue tan valorada por ninguno de los gobiernos del sur de América, quedando detrás de la fotovoltaica y eólica por los valores de inversión y técnica. Hace unos años cobró valor y se ha asentado en el norte del país, casi en la frontera con Bolivia, para ofrecer electricidad limpia a miles de hogares. Nuestro país desarrolla su matriz energética y va por lo más profundo de su riqueza andina. Tras varios años de exploraciones e intentos de desarrollo del proyecto, por fin en 2015 la Mesa Organizadora donde participaban las empresas inversoras, comenzaron a ver la luz definitiva para comenzar con las obras de construcción de esta planta, la más alta de Sudamérica.
La Central geotérmica Cerro Pabellón es el proyecto que no es la única operativa en el sur del continente, sino que es la planta más alta del mundo, instalada a más de 4.500 metros del nivel del mar. Ubicada en el municipio de Ollagüe, dentro de la Región de Antofagasta y en pleno desierto de Atacama, se levanta esta central que es única en su tipo porque aprovecha el fluido de un reservorio de media-alta entalpía utilizando la tecnología binaria. Su actividad permite extraer la energía geotérmica de más de 100 metros debajo de la superficie y llevarla a una turbina, la cual reinyecta el líquido a una temperatura más baja. Con una capacidad operativa de 83 MW, es capaz de ofrecer 500 GW al año. La central de geotermia vino a abastecer de electricidad a las comunidades indígenas que viven en los alrededores, y es además fuente de empleo y desarrollo económico para la región. A partir de este hito, los ciudadanos pudieron contar con energía durante las 24 horas.
Con el tiempo, el proyecto se amplió y hoy cuenta con una planta híbrida que combina la energía solar, la eólica y de cogeneración con el almacenamiento de electricidad en baterías, operando en condiciones climáticas extremas que pueden superar los -20°C y los 20°C a esa altura. La central se construyó en 2015, pero no fue sino hasta 2017 que comenzó a operar hasta el día de hoy. Fue construida por Geotérmica del Norte – GDN, joint venture entre Enel Green Power Chile y ENAP, y las previsiones de energía para ese momento eran más que alentadoras. El Consejo de Geotermia de Chile advertía que la capacidad del país podía llegar a los 3500 MW, y en la próxima década podía ascender unos 400 MW más. La central, emplazada en medio del desierto de Atacama, se caracteriza por tener un “sistema geotermal ciego”, lo que significa que no cuenta con manifestaciones evidentes de presencia de geotermia como normalmente sucede en otras partes del mundo, con vapores y piscinas calientes.
La muestra la dio un extinto volcán en la cima del cerro Apacheta, que alguna vez presentó signos de humo blanco como si estuviera por erupcionar, pero probó la existencia de la riqueza de sus profundidades con aguas a temperaturas muy altas para ser aptas para la geotermia. El desastre ambiental de “El Talio” también coaccionó para impedir o aletargar las excavaciones que hagan posible esta empresa. Hoy cuenta con 13 pozos activos perforados, seis de producción y 4 de inyección, y ofrece electricidad a más de 165.000 hogares en Chile





