Dentro de unos días, la Presidenta de Tanzania, Samia Hassan Suluhu, podría condenar a muerte a los elefantes más majestuosos de África, concediendo más licencias con las que millonarios aficionados a la caza de trofeos puedan matarlos por mera diversión. Estos elefantes pertenecen a los llamados “súper colmillos”, una población de machos que los científicos llevan más de 50 años estudiando. Recientemente, un grupo de investigadores descubrió que usan nombres específicos para comunicarse entre sí, primera vez que se observa algo así en animales aparte de los humanos.
Durante décadas, los elefantes de Amboseli han cruzado libremente y sin peligro la frontera entre Kenia —donde la caza de trofeos está prohibida— y Tanzania, hasta que la temporada pasada, el Gobierno tanzano, con la anuencia de la Presidenta Hassan Suluhu, permitió que mataran a cinco machos adultos. Al menos dos paquidermos pertenecían a estos escasos “súper colmillos”. Los científicos, los conservacionistas y los pueblos indígenas, han instado a la Jefa de Estado a detener la matanza y proteger a los paquidermos antes de que sea demasiado tarde. Este mes de julio, el régimen tanzano debatirá si se otorgan o no más permisos para la próxima temporada, motivo por el cual organizaciones internacionales defensoras de lo animales, como Avaaz, han manifestado que «no hay tiempo que perder» y que hay que demostrarle al Gobierno tanzano que ciudadanos de todo el mundo condenan las cacerías de los elefantes.
Conservacionistas del mundo alarmados
Hay un motivo por el que esta población transfronteriza de elefantes lleva tanto tiempo protegida: forman parte del estudio de elefantes más antiguo y exhaustivo del mundo, un trabajo de décadas que ha contribuido significativamente al conocimiento de estos majestuosos animales. Además de ocupar un papel central en la compleja estructura social de los grupos de machos, donde ejercen de maestros y mentores, son los compañeros preferidos por las hembras. Pertenecen a uno de los últimos reservorios genéticos con colmillos excepcionalmente grandes y, según los expertos, su pérdida dejaría a la población en una situación insostenible.
«Los conservacionistas han puesto el grito en el cielo y han acudido a nuestra comunidad, pidiéndonos que les apoyemos enviando un mensaje global para decir a la Presidenta de Tanzania que el mundo no permanecerá de brazos cruzados mientras su Gobierno vende a los elefantes al mejor postor para que sean asesinados», manifestaron en un comunicado público los miembros del movimiento Avaaz.





