Cifras económicas: ¿expectativa de cambio?

Luego de dos años de cifras contractivas en la economía, con el PIB cayendo cada trimestre y nulo crecimiento, el primer trimestre de este 2024 aparece como el fin de un ciclo negativo. De esta manera, empezamos a dejar de caer e incluso, remontar algunos indicadores.

Con una administración con serias dificultades, más las secuelas del fallido proceso constituyente que nos dejó un PIB cayendo sistemáticamente desde mediados del 2021 hasta fines del 2022, registrando casi nula variación durante el 2023, se han mostrado señales de una leve recuperación durante el primer trimestre del 2024 (fuente CPC). Asimismo, la proyección de crecimiento según la OCDE para Chile es de un 2,3 % para 2024 y de un 2,5 % para 2025, por debajo de países como Perú, Colombia e incluso Argentina. Para 2026, el Banco Central estima el crecimiento de Chile en rango de 2 a 2,5 % considerando que el mismo instituto emisor ha ido bajando las tasas de política monetaria, lo que ha hecho que aumente el consumo y el endeudamiento y, por consiguiente, la actividad económica.

Pero el verdadero crecimiento de un país viene dado por la inversión, pública y privada, la cual, por el lado de los privados, sigue estancada. El aumento en los montos está dado por unos pocos proyectos mineros (no olvidar el litio), que son proyectos de grandes números, y algo del sector forestal que ha tenido buen precio en la celulosa. No obstante, es un rubro que va a tomar tiempo recuperar.

Lo positivo es que dejamos de caer, de estar en línea plana y ya al menos empieza a “moverse la aguja” en post de una mayor actividad económica. El consumo sigue siendo el principal factor: con tasas más bajas en el mercado, se activa el consumo, se activa la circulación del dinero. Esto podría darle un impulso a la producción e incentivar el empleo, los cuales han estado también con cifras mediocres. 

En este contexto, no se debe olvidar un importante efecto en la economía: las expectativas tanto de consumidores como de inversionistas. Si los consumidores y los inversionistas perciben que habrá cambios favorables, como políticas pro-empleo formal, pro inversión privada o definitivamente, un cambio de gobierno hacia uno que favorezca e incentive la inversión privada, clave para el desarrollo económico de los países, es seguro que nuestras cifras mejorarán, tendremos mejoras en inversión, consumo, empleo e incluso ahorro. Estamos en el punto de inflexión y queda la sensación de que algunos actores importantes ya perciben aires de cambio. 

Será interesante seguir el desarrollo de las cifras en estos próximos dos años eleccionarios; puede servirnos para verificar si las expectativas de cambio nos darán un impulso para mejorar en crecimiento y, por supuesto, en bienestar para las personas.

* Juan Pablo Pinto Geldrez, Director de Ingeniería Comercial de la Universidad San Sebastián