La lectura de cuentos es ampliamente reconocida como un pilar fundamental en el desarrollo lingüístico y cognitivo de niños pequeños. No sólo fomenta habilidades como el lenguaje oral, la conciencia fonológica (unión de sílabas para formar palabras) y el vocabulario, sino que también fortalece la comprensión y la interpretación del texto. Sin embargo, la simple narración no siempre aprovecha todo su potencial.
Es común que los padres lean cuentos a sus hijos, pero esta actividad no siempre se realiza de manera óptima. Aquí entra en juego la lectura dialógica, una estrategia que transforma la narración en un diálogo activo entre el adulto y el niño. Durante este proceso se fomenta la participación del niño, alternando roles y promoviendo la interacción verbal.
La implementación de la lectura dialógica implica una serie de acciones por parte del adulto, como agregar información adicional al texto, formular preguntas abiertas que estimulen la reflexión, alentar la expansión de las respuestas del niño, elogiar los esfuerzos del niño por contar la historia en su propio estilo, repetir sus palabras para fomentar la empatía, proporcionar retroalimentación positiva (mostrando una actitud abierta e interesada) y aumentar gradualmente la complejidad de las preguntas.
La idea es intentar leer menos y escuchar más al niño, solicitar que verbalice las imágenes, situaciones u objetos, pedir que relacione el cuento con sus propias experiencias, utilizar un nuevo vocabulario (entregar sinónimos no presentes en el texto), dar pausas para explicar lo que no comprende (con ejemplos concretos, cotidianos y aplicados al diario vivir). Esta estrategia, cuando se aplica de manera adecuada, no solo enriquece la experiencia de lectura, sino que también promueve habilidades como la escucha activa, la comprensión y la expresión de opiniones.
Es fundamental que la implementación de la Lectura Dialógica sea una responsabilidad compartida entre padres, tutores y educadores de educación inicial. Esto garantiza un abordaje colaborativo que promueva habilidades cognitivas y lingüísticas en los niños desde una edad temprana, sentando así las bases para un éxito educativo futuro.
En conclusión, la Lectura Dialógica no sólo marca el comienzo de una relación positiva con la lectura, sino también contribuye significativamente al desarrollo integral de los niños en su trayectoria educativa. Es un paso crucial hacia una motivación duradera por la lectura y el éxito académico.
* Alejandro Soto Fuentes, académico Pedagogía en Educación Diferencial de la Universidad San Sebastián





