Chile no enfrenta una recesión estructural en su industria cuprífera, sino una fluctuación transitoria explicada por la propia naturaleza geológica de los yacimientos de rajo abierto (método de extracción minera superficial, que consiste en excavar grandes cráteres escalonados en la superficie de la tierra para extraer minerales ubicados a poca profundidad). Así lo aseguró este jueves 1 de octubre Gustavo Lagos, académico de la Escuela de Ingeniería de Minería de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien pronosticó un repunte productivo para el corto plazo, capaz de dinamizar el Producto Interno Bruto (PIB).
El experto, en entrevista concedida a El Diario de Cooperativa, desestimó los diagnósticos alarmistas que señalan una contracción permanente en el principal sector económico del país, frente a las bajas cifras de extracción reportadas en meses recientes. «No hay recesión en el cobre chileno. Lo que pasa es que no hemos podido aumentar la producción, pero eso no es una recesión. Una recesión es que la disminuyamos en forma permanente. Esto no es permanente, esto se va a recuperar y es posible que de aquí a seis, siete años más, estemos cerca de los 6 millones (de toneladas)», aseveró.
Según su diagnóstico, «el punto de inflexión ya pasó, fue este año y el año pasado. Ahora se empieza a recuperar la producción, porque hay muchas faenas que van a contribuir positivamente. El próximo año va a aumentar la producción en unas 200 a 300 mil toneladas, tal vez un poco más, gracias a la contribución de varias minas que están en operación y algunos proyectos que están entrando en operación en este momento».





