El Gobierno salió al paso de las advertencias de la oposición respecto al futuro legal de la megarreforma tributaria. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, respaldó el contenido del proyecto tras confirmarse que el bloque adverso presentará un requerimiento ante el Tribunal Constitucional (TC). El jefe de cartera fiscal defendió la legalidad del proyecto tributario y aseguró que mantendrá el diálogo, luego de que el bloque opositor acusara una presunta «lesión grave» al principio de invariabilidad.
El senador socialista Juan Luis Castro (PS) «acusó» que el articulado actual genera una «lesión grave» al criterio de invariabilidad originalmente contemplado. Enfatizó que la acción judicial se ejecutará de forma irreversible, «una vez que la iniciativa sea despachada por el Congreso». Desde el oficialismo, sin embargo, desestimaron las críticas que catalogan la propuesta como una «contrarreforma regresiva» para los ingresos fiscales del país. La postura del bloque requirente fustigó además la falta de un ambiente de consenso real en las negociaciones legislativas previas. El Ejecutivo mantiene la confianza en el estándar técnico del documento modificado durante su tramitación. “Estamos bastante tranquilos respecto de la constitucionalidad de ambas normas. Eso se tendrá que ver en la sede que corresponde”, puntualizó el ministro Quiroz.
El secretario de Estado explicó que las variaciones del texto original responden a las diversas observaciones recibidas en el Parlamento. Asimismo, la autoridad recalcó que, pese a la judicialización anunciada por la oposición más dura, “nunca voy a cesar en el ánimo de llegar a un acuerdo”. En tanto, el biministro Claudio Alvarado dijo esperar «que los procesos de diálogo y conversación que están abiertos sean fructíferos, que el trabajo que se inicia en las comisiones recoja las aprensiones de todos los sectores, y poder concordar normas en la materia que puedan ser despachadas de manera consensuada».
Añadió Alvarado: «La lógica indica que para recurrir al Tribunal Constitucional es más sano esperar a ver cómo termina la norma en sí; hacerlo antes es como marcar una preocupación por un articulado que hoy está escrito de una forma, pero en la votación en particular puede terminar siendo votado en sala de una forma distinta. Es una facultad que es propia del proceso legislativo democrático, pero a mí me gustaría que se usara con fundamento y con un profundo sentido de responsabilidad», lo que no ha ocurrido.





