Lo que más se ve tras terremotos en Venezuela: militares en las calles, filas por comida, búsqueda de cadáveres y remoción de escombros

AME6919. CARABALLEDA (VENEZUELA), 03/07/2026.- Un integrante del Ejército y rescatistas participan en el operativo de rescate de un menor de 9 años, este viernes en Caraballeda, La Guaira (Venezuela). La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció la noche de este jueves que los fallecidos por los terremotos ascendieron a al menos 2.595 mientras que los heridos a 12.400. EFE/ Miguel Gutiérrez

El Estado de La Guaira en Venezuela se halla más militarizado que antes, tras ya a diez días del doble terremoto militarizado de lo habitual este viernes, cuando se cumplen nueve días del doble terremoto. Allí se observan hoy largas filas de personas que esperan su turno para recibir comida, mientras continúan la remoción de escombros y las labores de búsqueda, aun cuando la probabilidad de encontrar a más sobrevivientes de la catástrofe disminuye con el paso de las horas. En este contexto, la Presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, calificó como «miserable, desalmado, desconsiderado, a un pueblo bajo angustia» que se niegue al despliegue de la fuerza pública para atender las consecuencias de los terremotos.

En rueda de prensa este último jueves, la Mandataria respondió de esa forma a las constantes denuncias hechas por víctimas de los terremotos quienes, según ella, buscan politizar la situación de emergencia. «Que diga a alguien que se le negó acceso, ayuda, que alguien diga no hay, no eso no existe… Inmediatamente se activó el Estado venezolano en su conjunto. Lo primero que hicimos a pocas horas de su ocurrencia fue emitir un decreto para atender esta situación de emergencia; se desplegó inmediatamente el sistema de protección civil, el sistema de defensa pública», dijo Rodríguez. En la misma ocasión, la presidenta encargada actualizó la cifra de fallecidos por los terremotos, la que asciende a 2.595 personas, mientras que los heridos superan los 12.400.

Los rescatistas chilenos

Por otra parte, muchos venezolanos se han integrado a las labores de rescate en las edificaciones afectadas, organizando además recolecciones de insumos y traslado de donaciones. Según cifras oficiales, hay más de 17.800 voluntarios. Un grupo de rescatistas desplegó drones y perros en Caraballeda, a fin de intentar sacar desde una edificación derrumbada a Fabio, un niño de nueve años que permanece atrapado desde hace 9 días. La presencia de rescatistas internacionales ascendía el jueves a 3.000, según cifras de la ONU, mientras que el número de personas salvadas durante la semana que llevan en Venezuela se elevó a 13.

Sin embargo, Exequiel Gallardo, oficial de enlace del Grupo USAR de Bomberos de Chile desplegado en Venezuela, reafirmó que «la situación está difícil porque pasan los días donde se pueden realizar los rescates» y, por tanto, «estamos comenzando la etapa única de recuperación de cadáveres y, a medida que se encuentren, el número de desaparecidos debería migrar a fallecidos». Anunció que «hoy comenzamos nuestro proceso de desmovilización, desarmando campamentos, y mañana (viernes) nos iremos en un avión de la Fuerza Aérea de Chile, llegando a Santiago y cumpliendo nuestro periodo operacional de 10 días».

Escasez de agua y alcantarillado

Por otro lado, organizaciones internacionales afirman que las redes de salud en La Guaira están colapsando debido a la avalancha de pacientes, y que en ciertos casos, la falta de camas ha obligado al personal médico a atender a personas en el suelo. A pesar de tales reportes, Héctor Sánchez, director ejecutivo del Instituto de Salud Pública de la U. Andrés Bello, advirtió que «los mayores riesgos sanitarios no provienen exactamente de las personas que han fallecido: tienen que ver con la suspensión de los servicios de agua y alcantarillado. Ésa es una fuente de enfermedad tremendamente importante y de contagio. Aumentan los vectores, como ratas y otros, que transmiten enfermedades», observó. De todos modos, frente a la sobrecarga de pacientes, Sánchez admitió que esto lleva a «suspender los controles de las personas, principalmente de los enfermos crónicos».