Escasez de Agua: Agricultores del Biobío exigen que el Estado financie los embalses de riego ante el estancamiento de obras de infraestructura

El Consorcio Agrícola del Sur (CAS) salió al paso de las recientes declaraciones del ministro de Agricultura, Jaime Campos —quien planteó la necesidad de cobrar por el agua utilizada—, y endureció su postura respecto al desarrollo de infraestructura hídrica: la construcción de embalses de riego debe ser financiada por el Estado.

El presidente del gremio, José Miguel Stegmeier, criticó duramente la inacción gubernamental en esta materia, asegurando que el Plan Nacional de Embalses se encuentra completamente estancado. Ante este escenario, el líder agrícola urgió a explorar alternativas que aceleren los procesos para incorporar nuevas zonas de cultivo o robustecer los sectores que ya sufren por el déficit hídrico.

Los argumentos del agro sureño

El CAS fundamentó su demanda en tres ejes principales para destrabar la crisis de infraestructura en la zona centro-sur:

  • Pérdida de rentabilidad: El gremio advirtió que los márgenes de ganancia en el sector se han reducido drásticamente en las últimas temporadas. Por ello, los pequeños y medianos productores hoy carecen de la capacidad financiera para cofinanciar proyectos de gran envergadura.
  • Subsidio total a la pequeña escala: Stegmeier enfatizó que, en el caso de la agricultura familiar y de menor escala, el financiamiento de estas obras debiera provenir de manera íntegra de las arcas públicas.
  • Apertura a las concesiones: Pese a exigir el respaldo estatal, el gremio no descarta la participación de privados ni el modelo de concesiones como una vía rápida para destrabar y agilizar la ejecución de los proyectos pendientes.

«El agua debe ser considerada una inversión estratégica para el desarrollo nacional», recalcaron desde el CAS.

Apuesta por la multifuncionalidad

Finalmente, desde la multigremial propusieron cambiar el enfoque del diseño de estas infraestructuras hacia embalses multifuncionales. Según explicaron, estos recintos no solo deben asegurar el riego para la producción de alimentos, sino también estar preparados para el control de crecidas fluviales, la generación de energía limpia o el abastecimiento de agua potable para las comunidades rurales.

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