Economista responsabiliza a Gobierno de Boric por estancamiento en creación de puestos de trabajo y la destrucción de empleo formal

*  El economista David Bravo, director del Centro de Estudios Longitudinales UC,  en entrevista concedida a Cooperativa manifestó que el país «desatendió la emergencia laboral» post pandemia: «Pensamos que no estábamos en un problema». Y al ser preguntado sobre las razones principales detrás del estancamiento en la creación de puestos de trabajo y la consecuente destrucción de empleo formal, apuntó a la gestión del Gobierno de Gabriel Boric (2022-2026). Es más: Bravo, también presidente de la Mesa de Reactivación Laboral, ligó la crisis del empleo con medidas «completamente imprudentes» de Gabriel Boric.

El experto apuntó al fuerte incremento real del salario mínimo y a la reducción de la jornada laboral a 42 horas, como factores que dispararon los costos de contratación en las pymes. El sombrío diagnóstico sobre el estado del mercado laboral en Chile lo entregó este miércoles 1 de julio en conversación con el citado medio informativo. Bravo analizó las últimas cifras del INE, que situaron la tasa de desocupación en un 9,4% durante el trimestre marzo-mayo —el nivel más alto desde junio de 2021—, y advirtió que este incremento no hace más que transparentar un «desempleo escondido» que venía arrastrándose desde el fin de la crisis sanitaria.

«Es un fenómeno que iba a ocurrir de todas maneras, porque todavía no recuperamos la participación laboral que teníamos antes de la pandemia, y esa no recuperación es lo que ha generado que la tasa de desocupación no estuviera mostrando la verdadera profundidad de la crisis que tenemos en el mercado laboral», señaló Bravo. «Éste es un tema que yo venía hablando hace ya como cuatro años o más, que de alguna manera es como una especie de desempleo escondido; y la gente típicamente tiende a reaccionar cuando la tasa de desempleo empieza a subir muy fuerte o cuando llega a dos dígitos, pero eso no quiere decir que hoy día la situación del mercado laboral sea más mala, sino que en realidad este indicador, este termómetro que se usa, empieza a marcar más claramente la fiebre, y eso, definitivamente, es lo que está ocurriendo», explicó.

Respecto a los motivos principales detrás del estancamiento en la creación de puestos de trabajo y la consecuente destrucción de empleo formal, Bravo apuntó a la gestión del Gobierno de Gabriel Boric (2022-2026). A su juicio, «los números que estamos mirando en estos meses, que han sido muy malos y que ya empezaron a ser malos en los últimos meses del año anterior, son la expresión de haber desatendido el mercado laboral en los últimos años». Indicó el especialista que «empezamos a pensar que no estábamos en un problema, que no estábamos en una emergencia laboral; pero sí estábamos, porque básicamente lo que lo que hacen muchas veces los gobiernos es mirar en 12 meses, y entonces dicen: ‘Estamos creciendo, tenemos más empleo que hace 12 meses’, pero se olvidaron de que estábamos todavía recuperando empleo de la pandemia y, por lo tanto, no es que estuviéramos extraordinariamente creciendo», indicó el economista. 

Bravo advirtió enseguida: «Nos olvidamos de que estábamos en una crisis en el mercado laboral y empezamos a hacer cosas completamente imprudentes. Por ejemplo, la promesa de la Administración anterior era que a fin del Gobierno iba a tener un salario mínimo de 500.000 pesos. Se adelantó muy fuertemente, se generó un incremento del salario mínimo del orden del 30% real, que duplicó el crecimiento de los salarios medios de la economía. ¿Qué significa eso? Significa que en la práctica es una medida popular, pero empezó la cadena de costos, de alza de costos». En el mismo contexto, el reconocido economista vinculó de manera estrecha las preocupantes cifras del trimestre marzo-mayo del INE con la entrada en vigencia del tramo de la ley que redujo la jornada laboral de 44 a 42 horas durante el mes de abril. «Uno dice: ‘bueno, pero son dos horitas’… Bueno, dos horitas con la misma remuneración, en la práctica, es un aumento del 4,8% del costo». 

Añadió el director del Centro de Estudios que «para una empresa grande que a lo mejor no tiene problemas o que se logró ajustar, no hay problema; pero tal vez para las pymes, donde sí era complicado ya estar con 44 horas, tener que bajar esa jornada en dos horas y, al mismo tiempo, sin cambio en remuneración, en la práctica lo que eso significa es que hay un aumento muy importante, y eso va a continuar». Además, «sabemos del incremento que viene ahora en agosto por la reforma de pensiones, que va a seguir subiendo otro punto. Tenemos un programa de incremento en costos que sigue de aquí a unos nueve años, más o menos». Y consultado si habría que retrotraer esas medidas, Bravo enfatizó: «Lo que habría que haber hecho originalmente era haber sido bastante prudentes».

El Estancamiento Económico

La debilidad del empleo formal se cruza además con un escenario de contracción en la actividad económica. En ese sentido, Bravo subrayó la directa correlación que existe entre el mercado laboral y los resultados del Imacec de mayo, el cual registró una caída del 0,9% en comparación con el año anterior, encadenando cinco meses consecutivos con cifras negativas. Recordó que «las personas contratan a personas en la medida en que haya actividad económica, productos, servicios que venden las empresas, para lo cual requieren trabajadores y trabajadoras. Entonces, si ese punto de la cadena está mal, se transmite de manera directa. Hemos tenido un bajo crecimiento económico más de 10 años y eso, en general, nos ha ido dejando con problemas en el mercado laboral». 

Por último, al abordar las expectativas económicas no concretadas en los meses posteriores a la asunción del actual Presidente, José Antonio Kast, el economista evitó dar una opinión política, y llamó a generar «un cierto ambiente de consenso» en torno al empleo de los sectores más vulnerables. El especialista detalló que el empleo que no se ha podido recuperar desde la pandemia se concentra críticamente en las micro y pequeñas empresas, mientras que el desempleo juvenil promedia un 24% y el de las mujeres jóvenes se empina hasta un alarmante 28,3%. Por tal razón, recomendó tanto al Ejecutivo como al Congreso priorizar y empatizar con estos grupos específicos: «Preguntémonos: ¿esta medida sirve para dar más empleo juvenil, más empleo femenino, más empleo para las pymes? Si no sirve, postérguenla», sentenció.