Las indómitas cumbres de la cordillera chilena vuelven a convertirse en el laboratorio extremo de las Fuerzas Armadas y de Orden. La prestigiosa Escuela de Montaña del Ejército de Chile dio el vamos a una nueva edición de su emblemático Curso de Montaña en las instalaciones de Río Blanco. Este año, la instrucción adquiere un fuerte sello interinstitucional al sumar a sus filas a Comandos de la Infantería de Marina (IM) de la Armada y a personal seleccionado de Carabineros de Chile.
El programa, diseñado minuciosamente para oficiales y suboficiales, busca dotar a los uniformados de habilidades críticas para planificar, liderar y ejecutar operaciones tácticas en escenarios de alta montaña. Hablamos de entornos geográficos hostiles donde la nieve, los glaciares, las temperaturas bajo cero y el aislamiento exigen un nivel de pericia técnica que no da margen al error.
La fase inicial —un intenso período de inducción— quedó en manos de la élite: la Agrupación Especial de Montaña (Agrem), perteneciente a la Brigada de Operaciones Especiales (BOE) «Lautaro». Este bloque busca nivelar y preparar psicológica y físicamente a los alumnos ante las brutales exigencias de la especialidad.
«El especialista de montaña debe ser capaz de actuar bajo condiciones de alta exigencia física y psíquica, dominando procedimientos, normas de seguridad, técnicas y materiales específicos que le permitan cumplir la misión de acuerdo con lo estipulado», detalla el capitán Nicolás Arteaga, jefe del curso.
La rigurosa malla curricular se extiende por casi seis meses, dividiéndose estratégicamente en dos grandes bloques climáticos:
- Fase Invernal: El foco está puesto en la supervivencia y el combate en frío extremo. Los alumnos se adiestrarán en esquí militar, progresión sobre glaciares, escalada en hielo, construcción de refugios térmicos y técnicas de rescate en condiciones de visibilidad nula. Esta etapa tendrá su prueba de fuego con ejercicios desplegados en las complejas zonas cordilleranas de Antuco y Talca.
- Fase Estival: Una vez retirada la nieve, el escenario cambia por completo. Los efectivos se trasladarán a terrenos escarpados para dominar la escalada en roca, el desplazamiento por crestas y paredes, la instalación de anclajes, navegación terrestre avanzada y técnicas de supervivencia en zonas áridas de altura.
Tradición y tecnología aérea
Un aspecto llamativo del Curso de Montaña 2026 es el equilibrio entre la vanguardia y las tradiciones militares que salvan vidas. El programa mantiene vigente el empleo de ganado mular, un recurso estratégico insustituible para el transporte de carga y abastecimiento en laderas verticales donde los vehículos motorizados simplemente quedan inutilizados.
En el otro extremo de la logística, la tecnología y el despliegue vertical jugarán un rol clave a través de ejercicios aerotransportados en conjunto con la Brigada de Aviación del Ejército (Bave). Aquí, los futuros especialistas pulirán maniobras de inserción rápida, autodescenso (rapel) desde helicópteros y evacuaciones médicas de emergencia.
Tras 25 semanas de someter el cuerpo y la mente al límite, quienes logren superar el desafío recibirán la codiciada boina verde. Este distintivo no solo los consagrará como instructores de montaña, sino que los habilitará para liderar las prestigiosas Patrullas de Auxilio y Rescate Militar (Parme), listas para actuar en emergencias civiles y soberanas en lo más alto de nuestra geografía.
Radiografía de la Especialización
| Etapa de Instrucción | Competencias Clave | Escenarios Principales |
| Inducción (BOE Lautaro) | Nivelación física, resiliencia psicológica y normas de seguridad. | Río Blanco |
| Fase Invernal | Esquí militar, rescate, vida en iglús/refugios y escalada en hielo. | Antuco y Talca |
| Fase Estival | Escalada en roca, supervivencia, orientación y uso de ganado mular. | Terrenos de alta montaña sin nieve |
| Operaciones Especiales | Inserción aérea, autodescenso y evacuación aeromédica (BAVE). | Zonas de difícil acceso |
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