A Una semana del Acuerdo: Alerta máxima en el Estrecho de Ormuz: EE. UU. e Irán intercambian ataques y hacen tambalear el frágil alto al fuego

El incipiente acuerdo de paz entre Washington y Teherán pende de un hilo. Apenas una semana después de haber alcanzado un memorando de entendimiento provisional para frenar cuatro meses de hostilidades, la violencia ha vuelto a estallar en el crucial Estrecho de Ormuz, desatando una rápida escalada de represalias militares y encendiendo las alarmas en la economía global.

El Gobierno estadounidense no tardó en fijar una postura inflexible. El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, lanzó una dura advertencia a través de sus redes sociales:

«Irán firmó un acuerdo de alto el fuego. Nosotros lo hemos respetado. Si tienen desacuerdos sobre cómo se está aplicando el memorando de entendimiento, pueden levantar el teléfono. Pero la violencia será respondida con violencia».

La mecha se encendió el jueves con un ataque de drones iraníes contra un buque de carga que navegaba por el estrecho. La respuesta de la Casa Blanca fue inmediata y contundente. El viernes, el Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) coordinó una serie de bombardeos sobre territorio iraní, destruyendo instalaciones de misiles, bases de drones y estaciones de radar costeras.

Minutos antes de que los cazas estadounidenses entraran en acción, el presidente Donald Trump ya había anticipado la contraofensiva ante los reporteros con un seco: «Ya lo verán».

«No me gusta el hecho de que ayer dispararon, de hecho fueron cuatro de ellos», comentó Trump en el Despacho Oval. Al ser cuestionado sobre cómo este ataque afectaba las mesas de diálogo con Teherán —las cuales él mismo había catalogado de exitosas—, el mandatario se limitó a decir sobre los iraníes: «Son un poco diferentes», antes de cortar abruptamente la sesión de preguntas y desalojar a la prensa.

Por su parte, la réplica política de Teherán intentó matizar el incidente sin ceder terreno. Ebrahim Azizi, jefe de la comisión de seguridad nacional del parlamento iraní, le respondió directamente a Trump en redes sociales: «El Estrecho de Ormuz está gobernado por Irán, así que: Respeten las reglas (…). Esto no es una violación del alto al fuego; es gestión del alto al fuego».

Sin embargo, las palabras no frenaron las armas. Horas después de los bombardeos de Washington, los Guardianes de la Revolución —el brazo ideológico del ejército iraní— anunciaron un nuevo contraataque contra posiciones militares estadounidenses en el Golfo, sumergiendo la zona en un peligroso círculo de represalias.

El comercio mundial, atrapado en el fuego cruzado

El recrudecimiento del conflicto ha congelado los esfuerzos internacionales por normalizar el tránsito por esta vía marítima, vital para el suministro global de petróleo.

Esta misma semana, la Organización Marítima Internacional (OMI) de Naciones Unidas había iniciado un operativo de emergencia para desviar los barcos varados hacia una ruta alternativa, pegada a las costas de Omán. Tras el ataque al buque de carga, la agencia de la ONU ordenó congelar de inmediato todas las evacuaciones.

El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, detalló el impacto de la crisis:

  • 115 buques civiles lograron ser rescatados y salir del estrecho en los últimos días.
  • 500 embarcaciones aproximadamente continúan atrapadas en la zona de conflicto a la espera de garantías de seguridad.

La apertura de este canal seguro no solo buscaba aliviar la presión sobre los mercados internacionales, sino también restarle a Irán su principal carta de presión en la mesa de negociaciones.

Actualmente, diplomáticos de ambas potencias siguen negociando contra el reloj los términos definitivos de la paz, un paquete que abarca desde el libre tránsito marítimo hasta el complejo futuro de las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán. Bajo el marco del acuerdo provisional, ambos países disponen de un plazo de 60 días para sellar los detalles; un tiempo que, al ritmo de los tambores de guerra en el Golfo, parece acortarse cada vez más.

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