El mandatario estadounidense ordenó la apertura inmediata de la vital arteria energética, ignorando las fricciones de última hora causadas por un ataque israelí en Beirut y las advertencias de Teherán.
El tablero geopolítico mundial ha dado un vuelco definitivo. En un anuncio que sacudió los mercados globales la tarde de este domingo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio por cerrado el conflicto con Teherán al declarar que el esperado acuerdo de paz con Irán ya está «completo». Con la firma virtual prácticamente sellada, el mandatario ordenó el levantamiento inmediato de las restricciones militares que mantenían al borde del colapso el suministro energético global.
Fiel a su característico estilo directo y de alto impacto, Trump utilizó sus redes sociales para emitir la orden ejecutiva que reabre el estrecho de Ormuz, la vía marítima más importante para el petróleo del planeta:
«El acuerdo con la República Islámica de Irán ya está completo. ¡Felicitaciones a todos! Por medio de la presente, autorizo plenamente la apertura sin restricciones del Estrecho de Ormuz y, simultáneamente, autorizo el retiro inmediato del bloqueo naval de los Estados Unidos. ¡Barcos del mundo, enciendan sus motores! ¡Que fluya el petróleo!».
Un domingo de máxima tensión diplomática
A pesar del desenlace triunfalista de la Casa Blanca, las horas previas a este anuncio estuvieron marcadas por un peligroso cruce de advertencias que amenazó con descarrilar meses de negociaciones.
El fantasma del boicot sobrevoló la jornada tras un sorpresivo ataque aéreo lanzado por Israel contra Beirut, la capital del Líbano. La ofensiva encendió las alarmas diplomáticas y provocó una inédita reprimenda pública de Trump hacia su principal aliado en la región:
- El reproche de Trump: El mandatario estadounidense criticó la oportunidad del bombardeo, señalando que «no debería haber ocurrido, sobre todo en un día tan especial en el que estamos tan cerca de alcanzar un acuerdo de paz». Aunque reconoció el derecho de Israel a defenderse, minimizó la provocación previa que alegaba Tel Aviv, calificándola de «muy leve e insignificante; nadie resultó herido ni murió».
- La amenaza de Teherán: La incursión militar en el Líbano casi congela el pacto. El jefe negociador de la delegación iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, lanzó una dura advertencia a Washington a través de su cuenta de X: «Si careces de la voluntad o la capacidad para cumplir tus compromisos, es imposible hablar de seguir adelante», disparó, condicionando el fin de la guerra a la capacidad de EE. UU. para frenar a Israel.
La convicción de la Casa Blanca
Pese al terremoto político en el Líbano, la diplomacia estadounidense se mantuvo inquebrantable en su hoja de ruta dominical. Horas antes del anuncio presidencial, el embajador de EE. UU. ante la ONU, Mike Waltz, ya había adelantado en una entrevista para la cadena ABC News que Trump estaba «convencido» de que la paz se firmaría hoy.
«El Presidente tiene toda la intención de que esto se produzca», subrayó Waltz, blindando la jornada de rumores.
Con el retiro de los buques de guerra estadounidenses de las aguas del golfo Pérsico, la orden de Trump marca no solo el fin de las hostilidades, sino el reinicio forzado de la maquinaria energética mundial tras semanas de parálisis económica.
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