En la carrera global por hacer de la acuicultura una actividad más sostenible y resistente, los laboratorios de la Región del Biobío están jugando en las ligas mayores. El Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola ($CIA-INCAR^2$), con base en Concepción, abrió sus puertas a una delegación de la multinacional Hendrix-Genetics con un objetivo ambicioso: fusionar la ciencia de frontera con la realidad de la industria para reescribir el futuro de la sanidad acuícola.
El encuentro, que reunió a mentes brillantes de la academia chilena y de la firma internacional, se transformó en un laboratorio de ideas enfocado en tres armas secretas: genómica molecular, bioinformática y resistencia genética a enfermedades. El gran enemigo a batir en la mesa de trabajo fue el SRS (septicemia rickettsial del salmón), una de las patologías más complejas y costosas para la salmonicultura nacional.
De las aulas de la UdeC al laboratorio de Dichato
La comitiva internacional estuvo integrada por especialistas de alto nivel: Rayner González-Prendes (experto en Genómica Molecular), Britt de Klerk (genetista) y Stephen Tapping (Breeding Program Manager). El equipo anfitrión estuvo liderado por el Director de $INCAR^2$, Dr. Cristian Gallardo-Escárate, junto a los investigadores Valentina Valenzuela-Muñoz y Diego Valenzuela-Miranda.
La jornada no se quedó solo en la teoría dentro de los muros de la Universidad de Concepción. Los representantes de Hendrix-Genetics viajaron hasta la costa para recorrer la estación experimental de Dichato. Allí, comprobaron en terreno el músculo tecnológico y la capacidad instalada con la que el centro científico chileno desarrolla sus investigaciones aplicadas.
Una hoja de ruta contra las enfermedades del salmón
Más allá de los apretones de manos, la cita concluyó con el diseño de una hoja de ruta común para acelerar soluciones biotecnológicas que mejoren la resiliencia de las especies cultivadas.
«La colaboración entre $INCAR^2$ y Hendrix-Genetics es un ejemplo concreto de cómo la articulación entre la academia y la industria puede acelerar el desarrollo de nuevas tecnologías. Este tipo de alianzas resulta fundamental para enfrentar los actuales desafíos sanitarios y avanzar hacia una acuicultura cada vez más sostenible», enfatizó el Dr. Cristian Gallardo-Escárate.
La alianza deja en claro que el camino hacia un salmón más fuerte y una producción más limpia no depende de recetas mágicas, sino de la cooperación internacional y de la capacidad de traducir los códigos del ADN en soluciones reales para el mar chileno.
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