Hospital Las Higueras de Talcahuano.
La soga de la salud pública en la Región del Biobío se sigue tensando. Ante un escenario que califica de crítico, la diputada independiente-UDI Marlene Pérez (Distrito 20) selló una cita clave para esta semana con la ministra de Salud, con el objetivo de frenar el impacto del ajuste presupuestario que amenaza con asfixiar a los principales recintos de alta complejidad de la zona.
La parlamentaria ya escaló el problema ante la subsecretaría de Redes Asistenciales, pero la urgencia del invierno —con el habitual aumento de la demanda por virus respiratorios— la obligó a buscar una intervención directa de la jefa de la cartera para proteger el funcionamiento de los hospitales Las Higueras y Guillermo Grant Benavente, pero también el cenrro asistencial de Los Ángeles, Víctor Ríos Ruíz.
«La salud pública en nuestra región ya arrastra problemas estructurales de infraestructura, listas de espera y falta de insumos. Aplicar un ajuste económico justo cuando la presión asistencial se dispara es alarmante», advirtió la legisladora.

Si bien Marlene Pérez se mostró receptiva ante la estrechez fiscal del país y valoró que el recorte general en el sector se moderara del 3% al 2,4%, fue enfática en que la billetera del Estado no puede sanearse a costa de los pacientes.
El epicentro de la preocupación está en el Hospital Regional de Concepción. El recinto no solo debe lidiar con un tijeretazo que ronda los $2.600 millones, sino que además opera al límite debido al «efecto dominó» que provocó el retraso en la entrega de los hospitales de Lota y Coronel.
«Hoy el Hospital Regional está absorbiendo pacientes que deberían ser atendidos en otros recintos, pero con un presupuesto severamente disminuido. Es una situación delicada que requiere coordinación urgente. Aquí no estamos hablando de cifras, estamos hablando de personas que esperan una cirugía o un especialista», concluyó la diputada.
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