En el marco del Día de la Tierra, un esfuerzo conjunto entre la academia y el Estado permitió que tres sobrevivientes de las llamas en el Biobío volvieran a su hogar natural.
El bosque de Quilleco fue testigo de un acto de justicia ambiental. Con la cautela de quien recupera su libertad, dos ejemplares de pudú y un pequeño monito del monte volvieron a internarse en la vegetación nativa. El momento marcó el cierre de una historia que comenzó con tragedia el pasado enero, cuando los incendios forestales en la provincia de Concepción amenazaron con arrebatarles la vida.
Gracias al rescate oportuno del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y a la dedicación del Centro de Rehabilitación ANDES UdeC, estos tres embajadores de nuestra biodiversidad lograron superar heridas críticas.
Crónica de una recuperación milagrosa
El camino hacia la libertad no fue sencillo. Los pacientes presentaban cuadros complejos: una de las pudúes ingresó con el rostro gravemente quemado, mientras que la otra cargaba con el trauma combinado de un atropello, ataques de perros y las quemaduras del incendio.
«Hoy celebramos un triunfo del trabajo colaborativo. Estos ejemplares llegaron con lesiones muy severas, pero la unión entre la academia, el SAG y el Colegio Médico Veterinario hizo posible lo que hoy vemos: su retorno a un hábitat seguro», destacó Daniela Salas, coordinadora regional de Vida Silvestre del SAG.
Por su parte, Paula Aravena, directora del Centro ANDES-UdeC, subrayó el apoyo internacional que recibió este proceso: «Contamos con la ayuda de expertos del grupo de rescate de fauna Bello Horizonte de Brasil. Verlas recuperadas, tras un tratamiento intenso del equipo veterinario, es devolverle al ecosistema una pieza clave para su equilibrio».
Un nuevo hogar bajo estrictas condiciones
La elección de Quilleco no fue al azar. Expertos buscaron un entorno alejado de zonas urbanas y de la amenaza de animales domésticos. El nuevo hogar de estos ejemplares cuenta con:
- Vegetación nativa emergente: Ideal para el forrajeo y la alimentación.
- Refugios naturales: Espacios para esconderse de depredadores.
- Protección biológica: Un área libre de la presión humana inmediata.
Un llamado a la coexistencia
Desde el SAG y la Universidad de Concepción hicieron un llamado a la conciencia ciudadana. La fauna silvestre no solo es parte del paisaje; es el motor que sostiene la salud de nuestros suelos y la seguridad alimentaria.
La recomendación es clara: si avista un animal silvestre en su entorno natural y se encuentra en buen estado, no intervenga. La manipulación innecesaria o el cautiverio ilegal representan un daño irreparable para especies que, como estos pudúes, solo buscan cumplir su rol en el equilibrio de la vida.
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