* El aumento en el consumo de pescados y mariscos durante estas fechas eleva también el riesgo de intoxicaciones alimentarias. Un especialista entrega claves para comprar, manipular y consumir estos alimentos de forma segura, y evitar cuadros graves.
Con la llegada de Semana Santa, el consumo de pescados y mariscos se incrementa de forma significativa en Chile. Este cambio en la dieta también trae consigo un aumento en las intoxicaciones alimentarias, un problema de salud pública que puede tener consecuencias graves si no se adoptan las precauciones necesarias.
Fernando Torres, toxicólogo y director de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, advierte que estos cuadros se producen por la ingesta de alimentos contaminados con bacterias o toxinas. En el caso de los productos del mar, los riesgos más comunes incluyen microorganismos como la salmonela o el vibrio parahaemolyticus, además de toxinas marinas asociadas a fenómenos como la marea roja o a una inadecuada conservación.
Cómo reconocer productos frescos
De acuerdo con Torres, una de las principales recomendaciones es elegir siempre alimentos frescos: “En el caso de los pescados, se debe observar que los ojos estén brillantes y saltones, que las branquias sean rojas o rosadas y húmedas, y que la carne sea firme al tacto. El olor también es clave, ya que debe ser suave y no desagradable”. Para los mariscos, especialmente los moluscos, señala que las conchas deben estar cerradas o reaccionar al tacto. “Aquellos que permanecen abiertos no deben consumirse. El olor, al igual que en los pescados, debe ser fresco y similar al del mar”, agrega. Además, el especialista enfatiza la importancia de comprar únicamente en lugares autorizados, donde exista fiscalización sanitaria. Los productos deben estar correctamente refrigerados o sobre hielo, y se deben evitar los puntos de venta informales.
Errores frecuentes que aumentan el riesgo
Entre las prácticas más comunes que favorecen las intoxicaciones está la ruptura de la cadena de frío durante el transporte o almacenamiento. También influye el consumo de productos crudos o mal cocidos, descongelar a temperatura ambiente y utilizar utensilios contaminados, lo que facilita la contaminación cruzada. Para prevenir estos riesgos, el toxicólogo recomienda lavarse las manos antes y después de manipular alimentos, mantenerlos refrigerados a menos de 5 grados y separarlos según estén crudos o cocidos. “La cocción completa es fundamental, especialmente en mariscos, que idealmente deben hervirse por al menos 10 minutos”, advierte.
Síntomas de alerta y cuándo consultar
Según el académico, las intoxicaciones alimentarias suelen manifestarse con náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, fiebre y dolor de cabeza. “En algunos casos, particularmente cuando hay toxinas asociadas a la marea roja, pueden aparecer hormigueos en labios, lengua o garganta”, indica. Advierte, asimismo, que existen señales de mayor gravedad que requieren atención médica como la deshidratación, vómitos persistentes, diarrea con sangre o compromiso de conciencia. También insiste en que se debe acudir a un centro de salud si los síntomas se prolongan por más de 24 a 48 horas, o si se presenta fiebre alta. El llamado es aún más urgente en grupos de riesgo como niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas (Felipe Salazar Maulén, periodista).





