Chile vivió una pesadilla ante Nueva Zelanda, que no ganaba desde hace ocho meses. La selección fue anulada por la táctica fija oceánica, dejando demasiadas dudas de cara al futuro oficial más inmediato de la selección que es la Copa América de 2027. Chile cayó goleado 4-1 ante Nueva Zelanda en el Eden Park de Auckland, en un resultado que dejó serias dudas sobre el nivel de la Selección Chilena, que viene de tumbo en tumbo desde hace ya bastante tiempo.
Con un jugador menos desde los 26 minutos, tras la expulsión de Darío Osorio, la Roja fue ampliamente superada por un rival que impuso un juego basado en pelotas detenidas, trazos largos y despliegue físico. El equipo chileno generó muy poco peligro: apenas un remate de Darío Osorio al inicio del partido y algunas llegadas aisladas en el segundo tiempo, incluyendo el gol de Gonzalo Tapia (82′). El encuentro cambió definitivamente tras la doble amarilla a Darío Osorio (26′), que dejó a Chile con diez jugadores. No obstante, la sensación de todos quienes vieron el partido fue que esta selección chilena está «a años luz» de aquella «generación dorada» que ganó dos Copa América en forma consecutiva, y que obtuvo el segundo lugar en aquella recordada Copa Confederaciones, donde perdió sólo ante Alemania.
Nueva Zelanda dominó el partido, abriendo la cuenta con Kosta Barbarouses (30′) y ampliando la ventaja con Eliah Just (43′), en un gol validado tras revisión del VAR. En el complemento, el equipo oceánico mantuvo el control y selló la goleada con los tantos de Jesse Randall (59′) y Ben Waine (70′), consolidando una histórica victoria ante Chile, ya que nunca antes habían derrotado a una selección sudamericana. Pese a los cambios realizados por Nicolás Córdova, la Roja no logró reaccionar y evidenció problemas defensivos, falta de generación ofensiva y desorden táctico. La derrota deja un escenario más que preocupante para la selección chilena, que deberá definir pronto un nuevo entrenador de cara a sus próximos desafíos internacionales, incluyendo la Copa América 2027.





