El Presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó un nuevo ultimátum, más definitivo, a los gobernantes de Irán para que se sienten a negociar «antes de que sea demasiado tarde». Amenazó con que si no lo hacen «no habrá vuelta atrás». Y agregó enseguida, en su red social Truth Social: «Más les vale ponerse serios pronto, antes de que sea demasiado tarde, porque una vez que eso suceda, ¡no habrá vuelta atrás y no será nada agradable!». Lo dijo refiriéndose a los negociadores, aunque sin ofrecer más detalles.
Las tensiones entre Washington y Teherán han ido en aumento ante la falta de un acuerdo para poner término a la guerra. Donald Trump aseguró que «los negociadores iraníes son muy diferentes y ‘extraños’, y comentó: «Nos están ‘rogando’ que lleguemos a un acuerdo, lo cual deberían hacer, ya que han sido aniquilados militarmente sin ninguna posibilidad de recuperación, y sin embargo afirman públicamente que están ‘analizando nuestra propuesta’ ¡Error!».
Lo peor es que, según los medios, Irán prepara en estos momentos una ley para cobrar peaje por el Estrecho de Ormuz, mientras no paran los ataques cruzados,. mientras continúan las agresiones entre Israel, Irán y Líbano, en el vigesimoséptimo día de guerra. En concreto, el Parlamento iraní quiere aprobar el cuerpo legal para cobrar peaje a los buques que transiten por el estrecho. «Buscamos un proyecto de ley que reconozca legalmente la soberanía, el dominio y la supervisión de Irán sobre el Estrecho de Ormuz, y que además genere una fuente de ingresos para el país mediante el cobro de un peaje», dijo el presidente de la Comisión de Asuntos Civiles del Parlamento, Mohamad Reza Rezaei Kochi, según la agencia Tasnim.
La misión de Irán ante la ONU afirmó esta semana que los buques «no hostiles» que no participen ni apoyen ataques a Irán, pueden transitar por el Estrecho de Ormuz. Pero, al mismo tiempo, la Guardia Revolucionaria anunció nuevas oleadas de ataques contra objetivos estadounidenses y contra Israel, estos últimos junto a la agrupación terrorista Hizbulá. Según el cuerpo de élite iraní, los ataques alcanzaron la base Al Azraq en Jordania, la base Sheikh Isa en Baréin y Alí al Salem y Arifjan en Kuwait, además de más de 70 puntos en Haifa, Dimona y Khadra, en Israel.
A lo largo de la noche, Israel detectó misiles lanzados desde Irán, y países como Baréin y Emiratos Árabes Unidos también interceptaron drones. La Guardia Revolucionaria también aseguró haber alcanzado un avión F-18 y el portaviones Abraham Lincoln de Estados Unidos, algo que Washington negó. Viendo cómo el bloqueo del Estrecho de Ormuz tiene atenazada la economía mundial e inquieta a la Casa Blanca, Irán advirtió que cerrará el de Bab al Mandeb, que enlaza el mar Rojo con el Océano Índico, si Estados Unidos intenta una invasión terrestre de su territorio.
Israel tampoco ondea la bandera blanca y dijo haber completado una oleada de ataques «a gran escala» contra varios puntos de Irán, de los que sólo especificó Isfahán, una localidad en el centro del país, clave tanto militar como estratégicamente. Además, el Ejército israelí allanó el camino para poder llamar hasta 400.000 soldados reservistas a prestar servicios en la actual escalada contra Irán y la operación contra el grupo chií Hizbulá en Líbano. Y a todo esto, Trump aseguró la noche del miércoles que los líderes de Irán quieren llegar a un acuerdo, pero que lo niegan públicamente por temor a «ser asesinados por su propia gente». Mientras tanto, el jefe del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), el almirante Brad Cooper, aseguró que las fuerzas estadounidenses han atacado más de 10.000 objetivos militares en Irán desde el inicio del conflicto el 28 de febrero. (Agencias).





