Tras un lunes negro marcado por el fantasma de los US$120 por barril, los mercados globales respiran. Las bolsas repuntan y los precios del crudo caen hasta un 10% luego de que Washington sugiriera un pronto desenlace al conflicto en Oriente Medio.
El pánico que sacudió los mercados globales tras la ofensiva del 28 de febrero parece haber encontrado un respiro, al menos temporal. Una combinación de declaraciones políticas de alto impacto y una estrategia coordinada de las potencias del G7 logró enfriar este martes los precios de la energía, que habían alcanzado niveles críticos apenas 24 horas antes.
La frase que cambió la tendencia
El giro en el sentimiento de los inversores se activó tras las palabras del presidente Donald Trump desde Florida. Al ser consultado sobre la ofensiva contra Irán, el mandatario envió un mensaje de cierre: «Esto terminará pronto, y si vuelve a comenzar, el golpe será aún más duro».
La reacción de los mercados fue inmediata. Tras rozar los US$120 el lunes, los precios del crudo iniciaron la jornada de este martes con una caída vertical:
- WTI (Referencia EE.UU.): Retrocedió un 8,95% situándose en US$86,29.
- Brent (Referencia Europa): Bajó un 8,85% hasta los US$90,20.
- Gas Natural (TTF Holandés): Tras dispararse un 30% ayer, hoy se hundió un 15%, estabilizándose en torno a los 48 euros.
El G7 y el escudo de reservas
No solo la retórica de Trump calmó las aguas. Los mercados también reaccionaron positivamente a la determinación de los ministros de Finanzas del G7, quienes tras una reunión de emergencia confirmaron su disposición para liberar reservas estratégicas de petróleo. Esta medida busca contener cualquier shock de oferta y asegurar la logística global.
«Esta conjunción bastó para alimentar la esperanza de una normalización», señaló Chris Weston, analista de Pepperstone, destacando que el mercado pasó de la angustia por el suministro a una cautelosa expectativa de paz.
Bolsas en verde y el contraste de Egipto
El alivio energético inyectó optimismo en los parqués internacionales. Asia cerró con ganancias sólidas, lideradas por Seúl (5,4%) y Tokio (2,9%), mientras que las principales plazas europeas (París, Fráncfort, Madrid y Milán) abrieron con repuntes superiores al 2%.
Sin embargo, la onda expansiva de la guerra aún golpea a las economías en desarrollo. En un contraste dramático con la caída de los mercados internacionales, Egipto anunció este martes un aumento de hasta el 30% en el combustible doméstico. El gobierno egipcio justificó la medida por las «presiones excepcionales» en la cadena de suministro, recordando que, aunque el mercado financiero se estabilice, el impacto en el costo de vida real sigue siendo una amenaza latente.
SOJ





