ENAP Biobío rompe moldes en igualdad de género: Refinería y Terminal San Vicente se consolidan como referentes de equivalencia con el Sello Iguala

En un sector históricamente masculinizado, la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) ha decidido reescribir las reglas del juego. La estatal marcó un hito en su estrategia de sostenibilidad al recibir el prestigioso Sello Iguala en sus unidades operativas más críticas, destacando el protagonismo de la Refinería Biobío y el Terminal Marítimo San Vicente en este proceso de transformación.

Este reconocimiento, basado en la exigente Norma Chilena NCh3262, no es solo un diploma de buena conducta: es la validación de un cambio profundo en la estructura misma de la operación industrial en Hualpén y Talcahuano.

Biobío: El desafío de la «primera línea» operativa

A diferencia de las certificaciones en oficinas administrativas, la implementación del Sistema de Gestión de Igualdad de Género y Conciliación (SGIGC) en complejos industriales como Refinería Biobío supuso un desafío logístico mayor. La empresa debió adaptar infraestructura, horarios y políticas de recursos humanos en entornos de alta exigencia física y rigidez operativa.

Al lograrlo, ENAP Biobío establece un nuevo paradigma: demuestra que la excelencia operativa y la eficiencia energética son absolutamente compatibles —e incluso potenciadas— por la equidad de género y la corresponsabilidad.


Un pilar estratégico, no solo ético

Para la estatal, el talento no tiene género. El gerente corporativo de Personas de Enap, Andrés León, enfatizó que la expansión de este sello a las operaciones en el Biobío y Aconcagua es un reconocimiento al «profundo proceso de transformación cultural» que lidera la compañía.

«La equidad de género no es sólo un imperativo ético, sino un pilar estratégico que nos permite ser más justos, sostenibles y eficientes».

Impacto real en la gestión:

  • Eliminación de brechas: Auditorías constantes para asegurar igualdad salarial.
  • Talento sin sesgos: Procesos de selección basados estrictamente en competencias.
  • Cero tolerancia: Protocolos estrictos de prevención y sanción de la violencia.
  • Conciliación: Espacios reales para que la vida familiar y laboral coexistan, tanto para hombres como para mujeres.

Expansión de una cultura inclusiva

El camino recorrido entre 2024 y 2025 permitió que la madurez del sistema llegara a las áreas más productivas y logísticas de la región. El éxito en el Terminal Marítimo San Vicente y en la Dirección de Almacenamiento y Oleoductos (DAO) confirma que la inclusión es ahora una política transversal en toda la cadena de suministro energético del país.

Tras consolidar este modelo en el Biobío y la zona central, ENAP ya mira hacia el sur: el plan para este 2026 es iniciar la implementación en Magallanes, buscando que cada rincón de la estatal opere bajo este estándar de excelencia humana y profesional.

SOJ