Lo que comenzó como un ambicioso proyecto de conectividad digital para Chile ha escalado hasta convertirse en la mayor crisis diplomática de la última década con Estados Unidos. La administración de Donald Trump, a través del secretario de Estado, Marco Rubio, anunció este viernes la revocación de visas para el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, y su jefe de gabinete, Guillermo Petersen, acusándolos de «socavar la seguridad del hemisferio».
El epicentro del conflicto es el proyecto «Chile-China Express», un cable de fibra óptica impulsado por la empresa estatal China Mobile que busca unir directamente Valparaíso con Hong Kong. Para Washington, este proyecto no es progreso, sino una «puerta trasera» para el espionaje de Beijing en Sudamérica.
El «Expediente China Mobile»: Un historial de desconfianza
La dureza de la medida estadounidense no es improvisada. Se sustenta en años de informes de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que en 2025 reafirmó que China Mobile es una entidad bajo el control absoluto del gobierno chino. Según la legislación de dicho país, las empresas están obligadas a «cooperar y apoyar los esfuerzos de inteligencia» dondequiera que operen.
Para la inteligencia de EE.UU., permitir que esta empresa maneje infraestructura crítica en el Cono Sur representa un «riesgo inaceptable». Washington recuerda que la compañía ya fue expulsada de su mercado en 2019 y que, en 2024, hackers chinos habrían vulnerado los teléfonos del propio Donald Trump y su vicepresidente, J.D. Vance.
La respuesta de La Moneda: «Inaceptable e inexplicable»
Desde Santiago, la reacción fue de indignación. El canciller Alberto van Klaveren presentó una nota de protesta formal, calificando la sanción como una vulneración a la soberanía nacional. Por su parte, el presidente Gabriel Boric, desde Rapa Nui, fue tajante: «No aceptamos imposiciones de ningún otro país respecto a decisiones soberanas».
El ministro Muñoz defendió su gestión asegurando que Chile posee una institucionalidad técnica que no discrimina por el origen de la inversión. Sin embargo, la administración Trump parece haber perdido la paciencia, señalando que el «legado» de Boric quedará empañado por decisiones que, a su juicio, entregan los datos regionales al control chino.
Un escenario de incertidumbre
El conflicto ha dejado a las autoridades chilenas y a sus familias en una lista negra migratoria, una sanción usualmente reservada para funcionarios de regímenes autoritarios. Mientras tanto, el embajador de EE.UU. en Chile, Brandon Judd, ya prepara una conferencia de prensa para el lunes donde se espera que entregue detalles técnicos sobre los riesgos de seguridad detectados.
El cable «Chile-China Express» corre hoy en paralelo al cable Humboldt (vía Australia), pero mientras el primero representa soberanía digital para el Gobierno chileno, para la Casa Blanca es el hilo que podría cortar la confianza estratégica entre dos aliados históricos.
Claves del conflicto
- El Proyecto: Cable submarino directo Valparaíso-Hong Kong (China Mobile e Inchcape).
- La Acusación: Uso de infraestructura crítica para espionaje y control de datos por parte del gobierno chino.
- La Sanción: Revocación inmediata de visas oficiales y personales para tres altos cargos de Transportes y Telecomunicaciones.
- El Antecedente: La FCC de EE.UU. prohibió a China Mobile en 2022 por considerarla una amenaza sustancial a la seguridad nacional.
SOJ





