En los puertos de Lebu y la Isla Santa María, el silencio de los motores es el sonido de una crisis. Lo que históricamente fue el motor económico del Biobío hoy es un cementerio de lanchas amarradas. Más de 1.800 embarcaciones artesanales se encuentran inactivas, atrapadas entre una paradoja biológica y una amenaza geopolítica que llega desde el otro lado del mundo.
El Éxodo de la Jibia y el «Salvavidas» Legislativo
La jibia ha abandonado sus caladeros habituales. Este fenómeno de migración ha dejado a las familias pesqueras de la zona en una vulnerabilidad extrema, imposibilitadas de seguir el rastro del recurso debido a las rígidas normativas de zonas de captura.
Ante este escenario, la diputada Karen Medina ha levantado una propuesta urgente: declarar a la jibia como especie migratoria. El objetivo es simple pero vital: flexibilizar las fronteras marítimas internas para que los pescadores puedan operar allí donde el recurso se encuentre hoy, evitando que la flota artesanal más importante de la región termine por desmantelarse.
La Pinza China: 528 Razones para la Alarma
Mientras los pescadores locales luchan contra la burocracia y la biología, en alta mar la competencia es desleal y masiva. Un informe de la Environmental Justice Foundation (EJF) revela que la flota de aguas distantes de China ha ejecutado una expansión agresiva en el Pacífico Sudeste:
- Dominio Absoluto: En una década, China duplicó su presencia, pasando de 250 a 528 buques poteros.
- El Monopolio del Alta Mar: Esta flota es responsable del 98,7% de la captura de jibia fuera de las zonas exclusivas (dentro de las 200 millas que posee cada país y que la flota asiática no respeta).
- Desigualdad de Reglas: Mientras Lebu se ajusta a cuotas estrictas y criterios de sostenibilidad, los buques asiáticos operan en un «limbo» normativo, asfixiando el ecosistema justo en el límite de las aguas nacionales.
El «Caballo de Troya» en los Puertos Chilenos

El informe de la EJF arroja una cifra que debería encender las alertas en La Moneda: Chile se está convirtiendo en la gasolinera de quienes amenazan su propio recurso. Luego de que Perú cerrara sus puertos a la flota china en 2025, el flujo se desvió masivamente hacia el sur. Las recaladas de buques chinos en puertos chilenos saltaron de menos de 10 en 2024 a cerca de 180 en 2025. Esta hospitalidad logística facilita que la flota extranjera mantenga su presión extractiva de forma indefinida frente a nuestras costas.
Un Espejismo de Millones
A primera vista, las cifras macroeconómicas parecen positivas: en 2024, Chile exportó US$178 millones en jibia (un alza del 56%). Sin embargo, para la EJF y los habitantes de la Isla Santa María, esto es un «espejismo».
«La sobreexplotación en alta mar neutraliza cualquier esfuerzo de conservación interna. Si el recurso se agota afuera por la presión china, el impacto destruirá el empleo de miles de familias chilenas, sin importar cuánto crezcan las exportaciones hoy».
Veredicto: Una Amenaza Existencial
La crisis de la jibia en Lebu no es un problema local; es un síntoma de una falta de control en el Pacífico. La combinación de una flota extranjera depredadora, una logística portuaria permisiva y una normativa interna rígida ha creado la «tormenta perfecta». Para las comunidades del Biobío, la solución requiere tanto de la ley de migración de especies como de una postura diplomática firme que proteja la soberanía alimentaria y económica de Chile.
SOJ





