En laboratorios de Concepción, la ciencia chilena está a punto de descifrar un enigma biológico que podría cambiar el destino de la salmonicultura mundial. Bajo el nombre de «EPISex», un equipo internacional de élite busca entender cómo un parásito decide su sexo, abriendo una puerta inédita para controlar una de las mayores amenazas de los océanos: el Caligus rogercresseyi.
Equipo Ejecutor Internacional:
Chile: Los doctores Valentina Valenzuela y Diego Valenzuela (INCAR), UdeC lideran el desarrollo de herramientas bioinformáticas y moleculares.
EE.UU.: El Dr. Steven Roberts, de la University of Washington.
Francia: El Dr. Guillaume Rivière, de la Université de Caen-Normandie.
La ciencia detrás del «interruptor» sexual
Liderado por el Dr. Cristian Gallardo Escárate, director del Centro INCAR, este proyecto Fondecyt Regular no se detiene en la genética convencional. La investigación se sumerge en la epitranscriptómica, una disciplina de frontera que estudia las marcas químicas en el ARN que actúan como «interruptores» biológicos.
“Este proyecto nos permitirá comprender procesos fundamentales de la biología de los invertebrados y, al mismo tiempo, aportar soluciones innovadoras para una industria estratégica”, explica el Dr. Gallardo Escárate.
El hallazgo clave: Los investigadores han detectado que los machos presentan niveles de metilación en su ARN significativamente más altos que las hembras. Estas marcas epigenéticas son las que finalmente definen el desarrollo masculino o femenino del parásito.
Una alianza sin fronteras
El proyecto no solo posiciona a Concepción como un polo científico, sino que articula una red de colaboración de alto nivel:
- Chile: Los doctores Valentina Valenzuela y Diego Valenzuela (INCAR), UdeC lideran el desarrollo de herramientas bioinformáticas y moleculares.
- EE.UU.: El Dr. Steven Roberts, de la University of Washington.
- Francia: El Dr. Guillaume Rivière, de la Université de Caen-Normandie.
La hoja de ruta de EPISex (2026-2029)
Durante los próximos tres años, el equipo se ha trazado cuatro metas ambiciosas para dominar el ciclo de vida del ectoparásito:
- Mapeo genético: Confirmar el sistema de cromosomas sexuales del piojo de mar.
- Rastreo molecular: Seguir las modificaciones del ARN durante todo su desarrollo.
- Bloqueo químico: Evaluar qué sucede al interferir con estas modificaciones.
- Edición génica: Explorar herramientas de vanguardia para silenciar genes específicos.
Impacto: Menos parásitos, mejor acuicultura
Más allá del laboratorio, la meta es práctica y ambiciosa: manipular la proporción de sexos o silenciar la reproducción del parásito mediante biotecnología. Esto reduciría drásticamente la carga parasitaria en los centros de cultivo sin depender exclusivamente de químicos tradicionales.
Con el proyecto EPISex, el Centro INCAR no solo generan conocimiento; están diseñando la «vacuna molecular» del futuro para proteger la sostenibilidad de la industria acuícola.
SOJ





