La buena fe no basta cuando se trata de recursos públicos en tiempos de catástrofe. El reciente Informe Final N° 503 de la Contraloría General de la República (CGR) sobre la gestión de incendios en Viña del Mar ha encendido las alarmas en el Biobío. Tras los siniestros de enero de 2026, los municipios de Penco, Tomé, Florida, Concepción, Los Ángeles, Mulchén y Laja enfrentan un desafío crítico: evitar que el desorden logístico se convierta en una crisis de probidad. HORA12 ha consultado a expertos en la administración pública de desastres y están alertando que enfrentar la catástrofe requiere la adopción imperiosa de altos niveles de eficiencia y de probidad para evitar lo ocurrido en Viña del Mar.
De hecho, para la Contraloría, la «emergencia» no es un salvoconducto para la opacidad. Los expertos en la materia han detectado, a raíz de lo informado por la Contraloría, amenazas inminentes entre las cuales aparecen las debilidades estructurales detectadas en la Ciudad Jardín que hoy operan como una advertencia directa para las administraciones municipales de la Región del Biobío, afectadas con los incendios forestales. Los analistas trazan cinco líneas:
1. El peligro del «RUT Genérico»: Trazabilidad bajo la lupa
Uno de los hallazgos más preocupantes en Viña del Mar fue el uso de identidades falsas o genéricas en las planillas de ayuda.
- La falla: Errores en la digitación y el uso de RUTs que no corresponden a personas reales.
- El riesgo para el Biobío: Si Penco o Concepción no validan la identidad contra la Ficha Básica de Emergencia (FIBE), la ayuda podría terminar en manos de quienes no la necesitan o generar duplicidades donde una familia cobra en tres centros distintos. Sin datos exactos, la trazabilidad es imposible y la rendición de cuentas, nula.
2. El misterio de los bienes desaparecidos
La CGR detectó una brecha alarmante entre lo que el municipio compró y lo que efectivamente llegó a los damnificados.
- La falla: Diferencias de stock sin justificar y centros de acopio sin inventarios de entrada y salida.
- El riesgo para el Biobío: Si el gimnasio municipal o la escuela habilitada como bodega no registra cada carpa, alimento o material de construcción desde el «Minuto 1», se abre la puerta a robos, mermas inexplicables y desvíos. La CGR dio 60 días a Viña para explicar dónde están los productos faltantes; Penco y Concepción podrían enfrentar juicios de cuentas similares si no profesionalizan sus bodegas.
3. La trampa de las «Actas Sueltas»
En medio del humo y la presión, es común que se pierdan los comprobantes de entrega. En Viña, se extraviaron 1.280 documentos.
- La falla: Falta de foliación correlativa (numeración secuencial) en las actas.
- El riesgo para el Biobío: El caos no exime de la custodia documental. Si los funcionarios en terreno no utilizan talonarios numerados y resguardados, los municipios no podrán acreditar qué salió de sus arcas, exponiéndose a sumarios por falta de acreditación de gastos.
4. Burocracia de emergencia: El manual que nadie escribió
La improvisación es el mayor enemigo de la probidad. La CGR castigó el hecho de que no existieran procedimientos formales para catástrofes.
- El error: Intentar usar protocolos de ayuda social «normal» para una crisis masiva.
- El riesgo para el Biobío: Penco y Concepción deben elaborar instructivos específicos ya. La normativa de «tiempos de paz» no sirve para regular la recepción masiva de donaciones privadas o internacionales; sin un marco administrativo previo, el personal queda a la deriva legal.
5. El dinero «empozado»
Las donaciones en efectivo también están bajo sospecha cuando no ingresan al flujo legal.
- La Equivocación: Mantener donaciones monetarias en cuentas corrientes sin incorporarlas al presupuesto municipal.
- El riesgo para el Biobío: Todo peso recibido por concepto de incendios debe ser ingresado mediante decreto alcaldicio. Mantener recursos «extrapresupuestarios» es una vulneración a la Ley Orgánica de Municipalidades y una falta grave a la gestión financiera.
La sentencia de la Contraloría
Si las municipalidades en el Gran Concepción y la provincia de Biobío, no aplican correcciones inmediatas a sus sistemas de control interno, se arriesgan no solo a la crítica pública, sino a una cadena de responsabilidades funcionarias y sanciones económicas que marcarán sus gestiones por años.
En efecto, si las corporaciones edilicias afectadas por los siniestros de fuego de enero último, no aplican controles efectivos, reales y eficaces; se corre el gran riesgo de que se materialice el fracaso de la reconstrucción de Viña del Mar… un fantasma que vino a rondar en el Biobío.
SOJ





