Experto se refiere a los Factores Críticos Prioritarios para el Biobío

“A partir del análisis de la trayectoria económico-productiva de las últimas tres décadas de la Región del Biobío, derivado de los principales diagnósticos técnicos sobre su desempeño económico, que incluyen una lamentable desindustrialización, el estancamiento de la productividad y las dificultades estructurales del mercado laboral, se pueden derivar consecuencialmente al menos tres factores críticos que deben abordarse de manera prioritaria en el corto y mediano plazo, si es que se quiere revertir el estancamiento económico y la pérdida de competitividad regional en Chile”, sostiene el académico universitario, ingeniero comercial y magíster en Ingeniería Industrial, Ariel Yévenes Subiabre.

 El especialista indica que un dato relevante de las últimas semanas del 2025, señala que las exportaciones de la Región del Biobío experimentaron una reducción en la comparación interanual, desempeño que se explica por la contracción presentada por los sectores Industria y Silvoagropecuario. “Resulta especialmente preocupante que estos resultados se relacionan a aquellas actividades que tradicionalmente han sido el foco de importancia de la actividad económica regional, pero que ha venido constantemente contrayéndose en los últimos años. De aquí que la tasa de desocupación regional cerrará el 2025 en torno a 9,3%, siendo 1 punto porcentual superior en doce meses, y las personas desocupadas aumentaron 13,2% en la comparación interanual. Más aún, a nivel nacional, la tasa de desocupación más alta se registró en la Región de Biobío”, enfatiza.

A su juicio, un elemento crítico a abordar en la región “dice relación con la reactivación productiva y la diversificación industrial con foco en innovación y tecnología, a manera tal de enfrentar la significativa desindustrialización con la deslocalización de actividades manufactureras y pérdidas importantes de productividad y empleo industrial, lo que ha ido reduciendo la contribución de la industria tradicional al PIB y ha llevado a que la estructura productiva dependa crecientemente de sectores de menor valor agregado. El fortalecimiento industrial requiere inversión en tecnología y ajustes en políticas públicas para propiciar sinergias que reactiven la productividad”.

Relacionado con lo anterior –manifiesta Yévenes Subiabre–, un segundo foco da cuenta de la necesidad de atraer inversiones en paralelo a la eliminación de barreras estructurales a la inversión productiva. En efecto, una de las debilidades más señaladas en la región es la falta de inversión en proyectos productivos, lo cual frenaría tanto la creación de empleo estable como la expansión de actividades competitivas en la región. Esto se agrava por barreras a la inversión que emergen en un entorno que desincentiva la inversión en sectores clave.

Asevera que, en tercer lugar, “es preciso abordar el fortalecimiento del mercado laboral regional, la educación técnica y el fortalecimiento del capital humano. Es evidente que la Región del Biobío enfrenta tasas de desempleo elevadas por encima del promedio nacional y un mercado laboral atrapado en trabajos de menor calidad y productividad”. Agrega que la reconversión industrial que se busca, también exige habilidades y competencias nuevas, lo que requiere políticas activas de empleo y capacitación. “Los desafíos socio-productivos de la Región del Biobío son multidimensionales y no se resolverán con intervenciones aisladas. Una visión de mediano plazo que articule estos ejes con políticas y estrategias sistémicas e integradas, será clave para recuperar el dinamismo económico perdido y construir una competitividad regional sostenible y duradera”, finaliza.