Una ola de compras masivas en Asia ha disparado el precio del metal rojo y otras materias primas, aunque los analistas advierten de una peligrosa desconexión con la demanda real.
Los mercados internacionales de materias primas vivieron una jornada histórica, marcada por un explosivo repunte que ha llevado a los metales —desde el estaño hasta la plata— a máximos nunca vistos. El protagonista indiscutible de esta escalada fue el cobre, principal producto de exportación de Chile, que rompió barreras psicológicas impulsado por un intenso comercio especulativo originado en China.
En la Bolsa de Metales de Londres (LME), el metal rojo registró un alza fulminante del 6,54%, superando la histórica marca de los US$ 14.000 por tonelada (equivalente a US$ 6,3 por libra). Según datos de Bloomberg, se trata del mayor salto diario desde 2009, tiempos en que Beijing inyectaba estímulos masivos para rescatar su economía tras la gran crisis financiera global. El panorama no fue distinto en Estados Unidos: en el mercado Comex, el precio saltó un 7,26%, alcanzando los US$ 6,35 la libra.
El motor del repunte: Especulación y Geopolítica
El cobre acumula ya una subida del 25% desde principios de diciembre, un fenómeno que Yan Weijun, jefe de investigación de metales no ferrosos de Xiamen C&D Inc., atribuye directamente a los flujos financieros: «Todo esto está impulsado por fondos especulativos».
Este frenesí se ha materializado en un aumento drástico de los volúmenes de negociación en la Bolsa de Futuros de Shanghái (SHFE). Enero ya se había consolidado como el mes de mayor actividad registrada para los seis metales básicos, y este jueves el cobre anotó su segundo mayor volumen diario de operaciones en la historia de dicha plaza.
El apetito por activos físicos reales se ha visto alimentado por un cóctel macroeconómico: la caída del dólar estadounidense y el aumento de las tensiones geopolíticas ante una política exterior más firme por parte de la administración Trump. A largo plazo, los inversionistas siguen apostando al metal por su rol crítico en la transición energética y el auge de los centros de datos.
La desconexión con la economía real
A pesar de la euforia financiera, las señales fundamentales del mercado invitan a la cautela. Este repunte ocurre paradójicamente ante indicios de una débil demanda física en China, país que consume la mitad del cobre mundial. Además, la LME muestra un creciente «contango» (precios futuros más altos que los actuales), un síntoma técnico que suele indicar un exceso de oferta disponible.
Ante este escenario, voces autorizadas sugieren que la carrera alcista podría haber ido demasiado lejos. Trina Chen, codirectora de renta variable china de Goldman Sachs Group Inc., advirtió a Bloomberg que es probable que se produzca un «ajuste técnico». Según la experta, las espectaculares ganancias han superado la demanda real, y los compradores físicos en China ya están comenzando a resistirse a pagar estos precios históricos.
SOJ





