Desde las alturas, la postal de Lirquén ha perdido su brillo. Lo que solía ser un anfiteatro de colores frente al mar es hoy una mancha gris de escombros. Las estimaciones preliminares son brutales: el 80% del sector urbano de esta localidad costera de Penco fue consumido por las llamas. Sin embargo, en medio del desastre, emerge una paradoja: mientras el tejido social y habitacional fue reducido a cenizas, los dos grandes motores económicos que sostienen al pueblo, DP World y Vidrios Lirquén, quedaron en pie.
DP World: El drama tras el principal puerto de la región
DP World opera el terminal portuario más grande del Biobío, una infraestructura estratégica con seis sitios de atraque y una capacidad de 7 millones de toneladas. Aunque el puerto no fue alcanzado por el fuego, el impacto humano en su dotación es catastrófico.
- Pérdidas Humanas: La empresa confirmó el sensible fallecimiento de dos trabajadores portuarios.
- Daño Habitacional: De sus más de 1.000 empleados, 130 perdieron la totalidad de sus hogares.
- Operatividad: El gerente general, Michael Spoerer, señaló que la firma retomará operaciones para asegurar la continuidad logística del país, pero con una dotación reducida: «Estamos enfocados 100% en los cerca de 200 trabajadores afectados. Operaremos cubriendo turnos solo con el personal que no sufrió daños».
Vidrios Lirquén: El único productor del país bajo amenaza
La planta de Vidrios Lirquén, el único centro de producción de vidrio plano en Chile y pieza clave para las industrias de construcción y automotriz, también logró salvarse del fuego que rodeó sus instalaciones la madrugada del 18 de enero.
No obstante, la tragedia golpeó la puerta de sus operarios: 26 trabajadores de la planta perdieron sus viviendas. La compañía, respaldada por gigantes multinacionales como NSG/Pilkington y Saint Gobain, comunicó la gravedad del siniestro en la zona de Penco-Lirquén, reafirmando que su prioridad hoy no es la producción, sino la contención de sus equipos en una de las crisis más severas de su historia local.
Un pueblo que requiere reconstrucción urgente
Lirquén enfrenta un desafío existencial. Si bien sus fuentes de trabajo directo siguen en pie, la base social que las sustenta —sus trabajadores y familias— se ha quedado sin techo.
«Nuestra prioridad inmediata ha sido asegurar el bienestar y activar canales de apoyo emocional y material para nuestra gente», manifestaron desde las gerencias.
La reactivación de las faenas portuarias y fabriles será vital para la economía nacional, pero el gris que hoy domina el paisaje de Lirquén es un recordatorio de que la reconstrucción de esta histórica localidad costera deberá comenzar desde los cimientos de cada hogar perdido.
SOJ





