La voracidad de los incendios forestales en la Región del Biobío no ha hecho distinciones. Mientras el humo cubre los estadios y las competencias se detienen, el mundo del fútbol ha comenzado a revelar las desgarradoras historias de sus protagonistas, quienes hoy cambian los botines por la resiliencia tras perder sus hogares ante el fuego.
Juveniles golpeados por la tragedia
El impacto ha sido especialmente duro para las promesas del fútbol local. Franco Cáceres, juvenil de 18 años perteneciente a la Universidad de Chile y recientemente cedido a Deportes Concepción, vio cómo el fuego consumía su vivienda en la comuna de Penco, a solo días de haberse mudado. La noticia fue difundida por su excompañero, Salvador Negrete, quien inició una campaña de ayuda inmediata.
Una situación similar afecta a Óscar Belmar, portero de la Sub-16 de la «U». Mientras él entrena en Santiago, su familia en Lirquén perdió su hogar. «Se quemó mi casita, mi población de donde salí. Me duele estar lejos; tengo pura pena en el corazón», confesó el joven guardameta en un emotivo mensaje.
Universidad de Concepción: El fuego a las puertas del club
El Campanil también vive horas de angustia. Desde el club confirmaron que, si bien sus instalaciones han resistido el avance de las llamas, varios de sus integrantes no corrieron la misma suerte:
- Una jugadora del plantel profesional sufrió la pérdida total de su casa.
- Una integrante del equipo formativo también se vio afectada por los siniestros.
- Un futbolista del primer equipo, padre de un bebé de seis meses, debió ser evacuado de emergencia ante el riesgo inminente.
El fútbol en pausa y una Supercopa bajo la lupa
La contingencia ya obligó a la suspensión del amistoso internacional entre la Universidad de Chile y Racing de Avellaneda en el Ester Roa Rebolledo. Sin embargo, la atención hoy se centra en la Supercopa programada para este martes en Viña del Mar entre Huachipato y Universidad Católica.
Aunque la ANFP mantiene el encuentro bajo monitoreo constante, el técnico acerero, Jaime García, fue enfático al poner las prioridades sobre la mesa:
«El fútbol pasa a segundo plano. Primero está la vida, los que han tenido riesgo o se han quemado sus casas. Seguimos con el itinerario, pero no estamos ajenos al dolor inmenso de las familias. Todo lo demás se puede modificar», reflexionó el estratega.
Mientras el humo persiste, el fútbol chileno se une en una cadena de solidaridad, recordando que, ante una catástrofe de esta magnitud, no hay colores de camiseta que valgan más que el apoyo mutuo.
SOJ





