En una respuesta coordinada que evoca las épocas más tensas de la Guerra Fría en la región, los gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, España, México y Uruguay emitieron este domingo una declaración conjunta de rechazo absoluto a la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela. El grupo no solo condenó la captura de Nicolás Maduro, sino que alertó sobre un peligroso precedente: el intento de Washington de administrar directamente la soberanía y los recursos estratégicos de una nación soberana.
1. El Derecho Internacional
Para estas seis naciones, la operación ejecutada por la administración de Donald Trump representa una violación flagrante a los pilares de la Carta de las Naciones Unidas. El comunicado conjunto enfatiza tres puntos críticos de ruptura jurídica:
- Unilateralismo: El rechazo a acciones militares ejecutadas fuera del marco de los organismos multilaterales.
- Integridad Territorial: La condena a la violación de la soberanía venezolana, independientemente de la naturaleza del régimen de Maduro.
- Zona de Paz: El recordatorio de que América Latina y el Caribe han construido su estabilidad sobre la no intervención y la solución pacífica de controversias.
2. El factor petróleo: La advertencia contra la «apropiación estratégica»
Uno de los puntos más agudos del análisis de los gobiernos firmantes es la respuesta a las declaraciones de Trump en Mar-a-Lago. El mandatario estadounidense sugirió que EE.UU. «gobernará Venezuela» de manera interina y que sus petroleras invertirán miles de millones para reconstruir la infraestructura local.
Iberoamérica lee esto como un intento de apropiación externa de recursos naturales, una movida que España y las potencias regionales ven con «profunda preocupación». El bloque insiste en que la crisis debe resolverse mediante un proceso político inclusivo liderado exclusivamente por venezolanos, sin la tutela administrativa de una potencia extranjera.
3. El limbo de Maduro: De Miraflores a Brooklyn
Mientras la diplomacia regional intenta frenar la escalada, la realidad procesal de Maduro avanza en territorio norteamericano. El exmandatario pasó su primera noche en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, donde enfrentará cargos por:
- Narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína.
- Delitos relacionados con el uso de armas automáticas.
Esta dualidad marca el pulso de la crisis: mientras Washington procesa a un «cabecilla criminal» bajo su ley interna, el bloque liderado por Brasil y Chile intenta salvar el principio de soberanía estatal para evitar que la región se convierta en un tablero de intervenciones arbitrarias.
Análisis: Un llamado a la unidad regional y a la ONU
El comunicado no es solo una protesta; es un llamado de auxilio a los mecanismos multilaterales. Al exhortar directamente a António Guterres (Secretario General de la ONU), el bloque busca que Naciones Unidas retome el control de una crisis que, hasta ahora, ha sido dictada por el ritmo de los helicópteros estadounidenses y las publicaciones en Truth Social.
La postura de Chile y sus aliados sugiere que, más allá de las diferencias ideológicas con el chavismo, existe un temor mayor: que el fin de la dictadura de Maduro sea el inicio de un periodo de «gobernanza externa» que desestabilice el equilibrio del hemisferio por décadas.
SOJ





