La operadora Aerocord anunció el cese de sus servicios debido a la falta de pago por parte del Ministerio de Transportes desde junio de 2025. La burocracia en la firma del contrato y la intervención de Contraloría mantienen en la incertidumbre a los 800 habitantes que dependen de este puente aéreo.
Un nuevo capítulo de aislamiento amenaza a los habitantes de Isla Mocha, una de las tres islas de la Región del Biobío. La empresa Aerocord, encargada de la vital conexión aérea entre la isla y el continente, confirmó la suspensión indefinida de sus operaciones. La razón: un millonario impago de casi $300 millones por parte del Estado, correspondiente a seis meses de servicios ejecutados sin recibir remuneración.
Radiografía del Conflicto: ¿Por qué se detienen los motores?
| Factor de Crisis | Detalle de la Problemática | Consecuencia Directa |
| Deuda Acumulada | ~$300 millones (Junio – Noviembre 2025). | Inviabilidad financiera para la operadora. |
| Traba Burocrática | Contrato sin firma ni toma de razón de Contraloría. | Imposibilidad legal de facturar y cobrar. |
| Cambios Contractuales | Solicitud de rebaja económica tras 7 meses operando. | Perjuicio económico aceptado por la empresa para no frenar el pago. |
| Impacto Social | 14 vuelos semanales suspendidos. | Aislamiento para 800 habitantes y 650 pasajeros mensuales. |
1. El laberinto administrativo del Ministerio de Transportes
El núcleo del problema no es solo la falta de fondos, sino una gestión contractual deficiente. Según explica Aerocord, a pesar de haber operado mediante un «trato directo» desde junio de 2025, a la fecha no cuentan con un contrato formalizado por la autoridad competente ni ratificado por la Contraloría.
Esta irregularidad administrativa genera un efecto dominó: sin contrato firmado, la empresa no puede facturar; sin factura, el Estado no puede pagar; y en medio de este ciclo, se vulnera sistemáticamente la Ley de Pago a 30 Días.
2. Una «buena voluntad» que llegó a su límite
La narrativa de la empresa subraya un esfuerzo unilateral por mantener la conectividad. Durante siete meses, Aerocord costeó combustible, mantenimiento y personal de manera ininterrumpida. Incluso, revelaron que a mediados de diciembre de 2025, el Ministerio les solicitó modificar las condiciones económicas (bajando los montos) de un servicio que ya había sido prestado.
«Accedimos a dichos cambios para no trabar el proceso, aun cuando implican un perjuicio económico», señalaron desde la empresa, evidenciando que la prioridad fue resguardar a la comunidad hasta que la carga financiera se volvió insostenible.
3. Isla Mocha: El costo humano del aislamiento
La suspensión de los 14 vuelos semanales no es solo un problema logístico; es una emergencia social. Para los habitantes de la isla, el avión es el único medio seguro para el traslado de enfermos, suministros básicos y el flujo cotidiano de personas. Con un promedio de 650 pasajeros mensuales, el cese de funciones deja a la comunidad a merced de las complejas condiciones marítimas del Pacífico.
Análisis: El riesgo de los «Tratos Directos» mal gestionados
Este caso desnuda la precariedad con la que se gestionan los subsidios de transporte en zonas extremas. El uso de tratos directos —que deberían ser soluciones rápidas— se transforman en trampas burocráticas cuando el Estado no agiliza la toma de razón. La exigencia de Aerocord es clara: no se trata de una negociación de tarifas, sino del pago por servicios ya devengados y la formalización de la legalidad que les permita seguir volando.
Conclusión
La conectividad de Isla Mocha pende hoy de una firma y un cheque. Aerocord ha sido tajante: la medida solo se revertirá cuando se cancelen los montos adeudados. Mientras tanto, el Ministerio de Transportes enfrenta la presión de una comunidad que, una vez más, se siente postergada por la lentitud de la burocracia continental.
SOJ





