El cobre vuela a máximos, pero el dólar se resiste a caer de los $900: El cierre de un año de equilibrio cambiario

En una jornada marcada por un repunte del 5% en el precio del metal rojo, el peso chileno apenas logró una leve ventaja. El billete verde despidió la semana en $904, contenido por la baja liquidez de fin de año y un dólar global que no cedió terreno.

El mercado cambiario local cerró su última jornada bursátil de la semana con un movimiento que, aunque leve, es simbólico: el dólar se ubicó en su nivel más bajo en más de un año. Pese a un entorno que sugería una caída estrepitosa del billete verde, la divisa norteamericana anotó un retroceso de apenas $1, cerrando en puntas de $904,10 vendedor y $903,80 comprador.

1. El «Efecto Cobre»: Un motor de alta potencia

El gran protagonista de la sesión fue, sin duda, el cobre. Tras la apertura de Wall Street, el metal rojo aceleró su ritmo hasta alcanzar los US$5,86 por libra, un impresionante salto del 5,23%. Este valor representa su nivel más alto desde julio de 2025 y debería haber impulsado al peso chileno con mayor fuerza; sin embargo, el tipo de cambio local encontró un muro en los $900.

2. Las fuerzas que frenaron la caída

¿Por qué el dólar no rompió el piso de los $900 pese al rally del cobre? Según los analistas, hubo dos frenos principales:

  • Dólar Global Inmóvil: El Dollar Index (DXY), que mide la fuerza del billete verde frente a una canasta de monedas, se mantuvo estático en los 97,6 puntos (+0,01%). Como explica Felipe Sepúlveda Soto (Admirals), esta estabilidad externa limitó la presión bajista que venía desde las materias primas.
  • La trampa de la liquidez: Al ser la última jornada de la semana y acercarse el cierre de año, el mercado operó con volúmenes reducidos. Según Sepúlveda, esta menor liquidez favorece cierres «defensivos» y ajustes técnicos, impidiendo rupturas sostenidas de precios.

3. El escenario externo: Resiliencia sin euforia

Desde XTB Latam, Gonzalo Muñoz apunta a que los datos provenientes de Estados Unidos dibujan una economía resiliente, lo que mantiene al dólar global contenido pero sin una dirección clara. Al no activarse un nuevo repunte en las tasas de interés, el billete verde no sube, pero tampoco regala espacio para una depreciación mayor.

Análisis: Un cierre de año en equilibrio precario

El cierre en $904 refleja un mercado en «modo pausa». Aunque el peso chileno tiene el viento a favor gracias al cobre, la incertidumbre propia del cierre de ciclo y un dólar global que se niega a retroceder mantienen el tipo de cambio en un punto de equilibrio. Para los inversionistas, la gran interrogante ahora es si, con el regreso de la liquidez en enero, el impulso del cobre será finalmente suficiente para perforar la barrera psicológica de los $900.

SOJ