Belém, Brasil (COP30). Un grupo de científicos y centros de investigación de América Latina y el Caribe, con destacada participación chilena, ha entregado un informe clave en la COP30 de Brasil que busca transformar la evidencia científica en acción política inmediata. El documento urge a los gobiernos de la región a enfrentar la acidificación oceánica, un proceso silencioso impulsado por el CO₂ atmosférico que amenaza la economía azul y la seguridad alimentaria de millones de personas.
El informe, titulado “Taking Action on Ocean Acidification in Latin America & the Caribbean: Science to Policy Leadership”, fue presentado en el Pabellón de Cuba en el side event dedicado a la crisis.
La Química Destructiva que Socava la Economía Costera
La acidificación ocurre cuando el océano absorbe el exceso de dióxido de carbono de la atmósfera (procedente de la quema de combustibles fósiles), alterando la química del agua y reduciendo su pH. Este cambio tiene un efecto devastador: reduce el contenido de carbonatos, lo que afecta directamente a especies con conchas o esqueletos de carbonato de calcio, como moluscos, crustáceos y corales.
La región latinoamericana, con más de 30.000 millas de costa y responsable del 8% de la producción pesquera y acuícola mundial, enfrenta un desafío que puede socavar su base económica.
Cristian Vargas Galvez, investigador del Instituto Milenio SECOS y director de ECCALab de la Universidad de Concepción, alertó sobre los primeros indicios en Chile:
“En Chile aún carecemos de series de tiempo largas para confirmar tendencias, pero las observaciones disponibles ya muestran señales preocupantes… En la Patagonia norte, una boya oceanográfica ha registrado descensos del pH de algunas décimas en solo seis años, un cambio significativo. Esto tiene implicancias directas para la acuicultura, al afectar la capacidad de moluscos y crustáceos para formar sus conchas”.
La Hoja de Ruta Chilena para la Acción
El informe, respaldado por instituciones chilenas como el Instituto Milenio SECOS, CEAZA y IFOP, no se limita a la alerta, sino que propone una hoja de ruta centrada en tres pilares para la acción política:
- Fortalecimiento del Monitoreo Regional: El investigador Víctor Aguilera (CEAZA) enfatizó que la detección requiere series de tiempo de largo aliento, y que es «vital la participación directa de los estados» para superar las brechas tecnológicas y de financiamiento de los proyectos científicos de corto plazo.
- Recomendaciones de Política Específica: Alinear estrategias de manejo oceánico (como los Planes Oceánicos y Áreas Marinas Protegidas) para integrar la respuesta a la acidificación de forma transversal.
- Mecanismos de Financiamiento Innovadores: Explorar nuevas vías para movilizar recursos que faciliten la implementación de soluciones y la adaptación de las comunidades costeras.
Ciencia, Gobernanza y Transformación Social
El documento insta a los gobiernos a reducir las emisiones, controlar la contaminación costera (que intensifica la ‘acidificación costera’ local) e invertir en programas de monitoreo de largo plazo para generar alertas tempranas.
El Dr. Vargas subrayó la necesidad de integrar a las comunidades: “Involucrar a las comunidades costeras en el monitoreo… genera confianza y promueve la corresponsabilidad… La ciencia puede y debe actuar como un puente entre el conocimiento técnico y la acción local”.
La entrega de este informe busca transformar el liderazgo científico regional en una acción política concreta en la COP30, salvaguardando el futuro de los océanos.





