Investigación en Concepción: Riesgo inminente del uso temprano de pantallas en la infancia. Padres primeros protectores

En una era donde los dispositivos digitales son omnipresentes, la infancia se enfrenta a un nuevo desafío: la exposición temprana y descontrolada a las pantallas. Expertos en Concepción advierten sobre los riesgos que esto conlleva para el desarrollo emocional, cognitivo y social de los niños.


Un acercamiento prematuro

Según la encuesta «Radiografía Digital de Niños, Niñas y Adolescentes 2025», un 55% de los jóvenes chilenos comienza a usar tecnología antes de los siete años, y la edad promedio para recibir el primer celular es a los diez. Este uso temprano, sin la supervisión adecuada, contradice las recomendaciones de los especialistas.

«Desde los dos hasta los seis años, cuando se inicia la etapa escolar, los niños no deberían estar expuestos a pantallas», señala la Dra. Carolina Fernández Chávez, académica en Educación. Ella enfatiza que, en esta etapa crucial, el aprendizaje debe ser experiencial: a través de la socialización, el juego, y la exploración del entorno real.


Los riesgos de la exposición temprana

La Dra. Fernández explica que el uso excesivo de pantallas puede obstaculizar el desarrollo de habilidades fundamentales para la vida:

  • Habilidades cognitivas: Puede afectar la conciencia fonológica y el reconocimiento de letras, elementos esenciales para la lectura y escritura. También limita el desarrollo del pensamiento crítico y las nociones básicas del pensamiento matemático.
  • Riesgos en internet: La exposición sin supervisión abre la puerta a peligros como el ciberacoso y el grooming. La encuesta revela que un 24% de los jóvenes ha sido víctima o partícipe de situaciones de ciberacoso.

El rol crucial de los padres

Ante este panorama, los especialistas coinciden en que el papel de los padres y cuidadores es fundamental. «Exponer a los hijos a dispositivos tecnológicos es un riesgo si no existe acompañamiento», afirma la Dra. Fernández. Los adultos son responsables de supervisar el tiempo de uso y guiar a los menores en su experiencia digital.

La Dra. Fuentes añade que la solución no es prohibir la tecnología, sino educar. «No podemos tener niños que no entiendan de tecnología», comenta. La clave está en enseñarles a usarla de forma segura y constructiva, transformando una posible amenaza en una herramienta de aprendizaje. Con la guía adecuada, las pantallas pueden ser una fuente de experiencias lúdicas y educativas que refuercen el pensamiento matemático y el desarrollo personal.

SOJ