La tensión geopolítica en Asia-Pacífico sigue en aumento, y una eventual invasión de China a Taiwán podría desatar un terremoto regional con Filipinas como uno de los países más directamente afectados. La Política de Seguridad Nacional filipina, aprobada en 2023 por el presidente Ferdinand “Bongbong” Marcos, es categórica: “cualquier conflicto militar en el estrecho de Taiwán afectaría inevitablemente a Filipinas”. Esta vulnerabilidad se debe tanto a su proximidad geográfica —su territorio más septentrional está a solo 150 kilómetros de Taiwán— como a la significativa presencia de más de 150,000 trabajadores filipinos en la isla, a la que Pekín considera una «provincia rebelde» y que llama Formosa.
En este contexto de creciente retórica beligerante, el reciente ejercicio conjunto Balikatan 2025 fue una clara reafirmación de la estrecha alianza militar de Filipinas con Washington. El despliegue del Sistema de Interdicción de Buques Expedicionarios de la Armada (NMESIS) en el archipiélago filipino de Batanes marcó un hito. Este sistema, montado en un vehículo terrestre no tripulado y operado remotamente, cuenta con dos lanzadores de misiles de ataque naval (NSM) Kongsberg, con un alcance de 185 kilómetros. Es la primera vez que Estados Unidos despliega este tipo de armamento en el estrecho de Luzón, enviando una clara advertencia a Pekín sobre su cada vez más amenazante proyección en las aguas soberanas de sus vecinos.
Un Delicado Equilibrio en una Región Volátil
Las relaciones entre Manila y Pekín atraviesan un momento crítico. Un antecedente clave es el laudo de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya en 2016, que falló a favor de Filipinas en su disputa con China sobre la jurisdicción de varias islas y formaciones rocosas en la zona. Más recientemente, en 2024, el Parlamento filipino sancionó la Ley de Zonas Marítimas y la Ley de Rutas Marítimas, reafirmando sus derechos soberanos, lo que provocó la protesta oficial de Pekín por la supuesta afectación de sus «intereses legítimos» en el mar de China Meridional.
Aunque Filipinas reconoce a Pekín como el único representante legítimo del pueblo chino desde 1975, sus vínculos con Taiwán son innegables y no solo geográficos. Taiwán es el octavo destino de las exportaciones filipinas, con un volumen cercano a los 2,700 millones de dólares en 2024. A su vez, Filipinas es el décimo mayor importador de bienes taiwaneses, con más de 3,900 millones de dólares el último año.
Además, la numerosa diáspora de trabajadores filipinos residentes en Taiwán posee un peso considerable en la economía y la política exterior y de defensa del archipiélago. En abril pasado, el general Romeo Brawner, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Filipinas, instruyó al Comando de Luzón del Norte a prepararse para rescatar a sus conciudadanos en Taiwán en caso de un conflicto armado con China.
El analista Ben Lewis, quien monitorea las actividades del Ejército Popular de Liberación de China a través de su plataforma PLA Tracker, ha subrayado la «posición única» de Luzón del Norte (región septentrional de Filipinas) debido a su «distancia operacional respecto del sur de Taiwán, que incluye la cercanía del puerto vital de Kaohsiung». Lewis precisó que esta zona es «la frontera sur del canal de Bashi, puerta de entrada principal entre el estrecho de Taiwán y el Pacífico Occidental».
Reafirmación de la Alianza con EE. UU. y Advertencias de Pekín
La llegada al poder del presidente Ferdinand “Bongbong” Marcos en 2022 marcó un giro en la política exterior filipina. Puso fin a los seis años de su polémico predecesor, Rodrigo Duterte (actualmente detenido en La Haya a la espera de juicio por crímenes de lesa humanidad), quien en 2016 había anunciado su intención de «separarse económica y militarmente» de EE. UU. para acercarse a China. Sin embargo, en 2021, Duterte ya había aceptado restablecer el Acuerdo de Fuerzas Visitantes (VFA) con Washington, un instrumento clave para ejercicios conjuntos y presencia de tropas estadounidenses.
En abril de 2023, Estados Unidos y Filipinas anunciaron la creación de cuatro nuevas locaciones bajo el Acuerdo de Cooperación Reforzada en Defensa (EDCA), vigente desde 2014. Notablemente, tres de estos sitios se ubican en Luzón del Norte, en el valle del Cagayán: la base naval “Camilo Osías”, el aeropuerto “Lal-lo” y el campamento “Melchor De la Cruz”. «El Tratado de Defensa Mutua [firmado en 1951] sigue siendo la piedra angular de nuestra relación», reafirmó el presidente Marcos durante su reciente encuentro oficial con el titular del Pentágono, Pete Hegseth, en Washington.
Mientras tanto, Pekín ha cuestionado firmemente los avances estadounidenses y los «coqueteos» con Manila. Mao Ning, portavoz de la Cancillería china, aconsejó a EE. UU. «no utilizar a Filipinas para provocar problemas en el mar de China Meridional y no socavar la paz y la estabilidad en la región». Asimismo, Zhu Fenglian, portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado, instó a Filipinas a «no enviar señales equivocadas a las fuerzas separatistas que propugnan la independencia de Taiwán», en una clara referencia a las autoridades de la isla.
La compleja red de alianzas, intereses económicos y tensiones históricas posiciona a Filipinas como un actor crucial en el posible desenlace del conflicto por Taiwán.
SOJ





