Dos Días después de ser liberado: Sicario Imputado por el homicidio del «Rey de Meiggs» Abandonó Chile por Perú


El grave y cuestionado error judicial en la cárcel Santiago 1 que permitió la liberación indebida de Alberto Carlos Mejía, ciudadano venezolano imputado por el asesinato de José Reyes Ossa, conocido como el «Rey de Meiggs», abandonó Chile dos días después. Sorprendentemente, Mejía abandonó el país con rumbo a Perú solo 48 horas después de ser liberado, sin que las autoridades tuvieran conocimiento de su fuga.

Según la investigación, Mejía abordó un taxi el 10 de julio con destino a Iquique. El 11 de julio pernoctó en una hostal en Iquique y al día siguiente tomó un bus a Arica. Desde allí, utilizó transporte informal para llegar al paso fronterizo de Chacalluta.

Conocedores de la indagatoria señalan que Mejía «pasó por un costado, sin identificarse». Incluso, «podría haber salido con su identidad oficial, sin problemas, ya que a esa fecha no se sabía de su liberación ni era buscado en todo el país». Así, el venezolano logró ingresar a Perú, siendo este el último registro de su paradero para las policías y la Fiscalía.


El Error Que Desató la Fuga

La liberación de Mejía se produjo el 10 de julio desde Santiago 1, amparada en una orden firmada por la jueza Irene Rodríguez que dejaba sin efecto su prisión preventiva. Sin embargo, el error no fue detectado sino hasta cuatro días después, cuando las autoridades fueron notificadas de que el imputado ya estaba en libertad.

Fuentes cercanas al caso revelan que la alerta provino de una inesperada fuente. Yonder Emilio Blanco Veliz, otro de los detenidos por el asesinato del «Rey de Meiggs» y señalado como el autor del disparo mortal, se comunicó con su abogada privada. Según las mismas fuentes, Blanco Veliz habría expresado su molestia y disconformidad por la liberación de Mejía, mientras él y Neomar Andrés Arismendi Duarte, otro imputado, permanecían encarcelados.

Fue entonces cuando la abogada contactó al fiscal Sergio Soto, de la Fiscalía Metropolitana Occidente, para consultar sobre la situación. Esta llamada se convirtió en la primera vez que las autoridades se enteraron de que Alberto Carlos Mejía ya no se encontraba bajo custodia.

Este incidente pone en tela de juicio los protocolos de liberación y la comunicación entre las distintas ramas del sistema judicial, evidenciando una falla crítica que permitió a un imputado por homicidio eludir la acción de la justicia chilena.

SOJ