«La Epidemia Silenciosa de la Soledad en la Vejez: Un Llamado a la Conexión Social», Columna del Dr. Patricio Torres Castillo

En los últimos días, hemos sido testigos de una creciente preocupación sobre la situación de las personas mayores en nuestra sociedad. Más allá de los casos de abandono familiar, la información reciente ha puesto de manifiesto una realidad aún más desoladora: el gran número de adultos mayores que viven en soledad, sin una red de apoyo que pueda auxiliarlos en caso de emergencia.

Esta situación parece ser una consecuencia directa del estilo de vida impuesto por la sociedad del siglo XXI, donde la prisa y la individualidad han erosionado el valor de los encuentros significativos, aquellos que son la base de nuestra vida comunitaria. Resulta irónico que, en un mundo hiperconectado por el desarrollo de las comunicaciones, estemos tan distanciados unos de otros, especialmente en la etapa final de la vida. Esta paradoja es tan acuciante que incluso se ha llegado a considerar la necesidad de una ley que obligue a los hijos a cuidar o al menos atender a sus padres.


La Soledad No Deseada: Un Enemigo Silencioso de la Salud

Es bien sabido que los vínculos afectivos no se imponen, se construyen. Por ello, es crucial tomar conciencia de que, con el paso de los años, nuestras redes sociales tienden a reducirse. Debemos ser proactivos en fortalecer las amistades existentes y abrirnos a la posibilidad de forjar nuevas relaciones.

La soledad no deseada no es solo una fuente de tristeza; es un factor de riesgo que acelera el deterioro de la salud e incluso incrementa la mortalidad. Diversos elementos contribuyen a esta soledad, como las enfermedades crónicas que aparecen en la vejez, la pérdida de seres queridos, las distancias físicas, las dificultades de desplazamiento, el egocentrismo y la indiferencia social.

Como bien lo explica John T. Cacioppo en su obra «Loneliness»:

  • Aumento del cortisol: La hormona del estrés se eleva.
  • Disminución de la inmunidad: El sistema de defensas se debilita.
  • Sueño de baja calidad: Caracterizado por micro-despertares.
  • Incremento de ACV: Un 30% más de riesgo de accidentes cerebrovasculares.
  • Menor protección contra virus.
  • Mayor número de inflamaciones.
  • Incremento de mortalidad: Un 26% más de riesgo.
  • Aceleración del deterioro cognitivo.
  • Estado de hipervigilancia.

Un Llamado a la Solidaridad y la Conexión

Desde la Red Iberoamericana de Envejecimiento Saludable (RIES GAUDIUM), nuestra recomendación es clara: debemos asumir que toda la sociedad avanza hacia un mismo destino. Por ello, es imperativo que seamos solidariamente responsables en la construcción de nuestro futuro cercano. Esto implica revalorar el tiempo que dedicamos a nuestras relaciones significativas: con amigos, familiares y conocidos.

La indiferencia no es un asunto menor; debemos combatirla con su opuesto: dando valor a los encuentros, destacando siempre lo positivo y buscando en el otro una razón para estar cerca. Como bien dijo un colega recientemente, la felicidad se basa en una buena salud y una mala memoria. En consecuencia, necesitamos aprender a perdonar y desarrollar una flexibilidad que nos permita incorporar a quienes podamos en nuestros afectos. Siempre es posible sembrar; solo debemos atrevernos.

Por Dr. Patricio Torres Castillo

Docente Universidad Santo Tomás Chile

Secretario General

Red Iberoamericana de Envejecimiento Saludable (RIES GAUDIUM)