Irán y la Operación para producir 20 mil misiles: Revelan la Amenaza Balística de Irán Detrás de la «Guerra de los 12 Días»

(241002) -- BEIJING, Oct. 2, 2024 (Xinhua) -- Projectiles from Iran intercepted by Israel fly through the sky above Jerusalem, on Oct. 1, 2024. The Israeli military said in a statement on Tuesday that Iran fired about 100 missiles at Jerusalem and Israel in the evening. (Xinhua/Chen Junqing) - Chen Junqing -//CHINENOUVELLE_XxjpbeE007066_20241002_PEPFN0A001/Credit:CHINE NOUVELLE/SIPA/2410020841

Israel rompió el silencio este domingo, ofreciendo una perspectiva más profunda sobre los motivos que llevaron a una ofensiva conjunta con Estados Unidos contra Teherán el pasado 13 de junio. Lejos de la narrativa simplificada que centraba la atención únicamente en el programa nuclear iraní, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, Oren Marmorstein, reveló una verdad aún más alarmante: antes del conflicto de los «12 días», el régimen iraní estaba en camino de construir el mayor arsenal de misiles balísticos del planeta, proyectiles capaces de transportar ojivas de hasta dos toneladas y de alcanzar objetivos en Europa.


Antes de estallar el conflicto, la inteligencia estadounidense estimaba que el régimen de Irán contaba con aproximadamente 3.000 misiles balísticos. Sin embargo, Teherán había iniciado una operación a gran escala con el objetivo de multiplicar esa cifra casi por siete, hasta alcanzar los 20.000 misiles, varios de ellos con capacidad para transportar cargas explosivas de gran poder destructivo.

Marmorstein expuso que la operación no fue solo una respuesta a una amenaza, sino a dos que consideraron existenciales: la nuclear y la balística. «En realidad, actuamos debido a dos amenazas existenciales», explicó el portavoz. «Una era nuclear, y actuamos en el momento justo porque Irán estaba a punto de construir una bomba. Pero la otra era la amenaza balística».

La inteligencia estadounidense estimaba que, antes del estallido del conflicto, Irán ya poseía aproximadamente 3.000 misiles balísticos. Sin embargo, la ambición de Teherán iba mucho más allá. Habían iniciado una operación masiva para multiplicar esa cifra por casi siete, buscando alcanzar los 20.000 misiles, muchos de ellos con capacidad para transportar cargas explosivas de devastador poder destructivo.


La Escala Industrial del Terror y el Fantasma de Beersheba

Para ilustrar el peligro latente, Marmorstein evocó un sombrío recuerdo: el impacto de un misil en un refugio en la ciudad israelí de Beersheba días antes del alto el fuego, que cobró la vida de cuatro personas. «¿Imaginen si Teherán enviara 10.000 de esos?», cuestionó, subrayando la magnitud de la amenaza. «Esa amenaza era tan existencial para nosotros como una bomba nuclear».

El funcionario israelí alertó que Irán no solo estaba acumulando misiles, sino que había alcanzado niveles de producción industrial. «Estaban alcanzando la escala industrial y a punto de convertirse en el principal productor de misiles balísticos del mundo», afirmó Marmorstein. Algunos de estos proyectiles, añadió, eran de tipo intercontinental, con un alcance que trascendía la región y se proyectaba hacia Europa. «Lo cual no es para nosotros», sostuvo, sugiriendo que la amenaza se extendía más allá del conflicto directo entre Irán e Israel.


El Componente Nuclear y la «Operación León Ascendente»

Respecto al programa nuclear iraní, Israel aún no ha hecho pública la inteligencia que justificó la operación militar conocida como «León Ascendente» —denominada por el presidente Donald Trump como la «Guerra de los 12 Días»—. No obstante, Marmorstein insistió en que el régimen iraní se encontraba peligrosamente cerca de cruzar el punto de no retorno en el desarrollo de un arma nuclear. «Se acercaban cada vez más, casi al punto de no retorno», sentenció.

El portavoz israelí vinculó la aceleración del programa atómico iraní con un evento clave: el asesinato de Hassan Nasrallah, líder de Hezbollah, en un ataque aéreo en Beirut atribuido a Israel el pasado septiembre. Según Marmorstein, este hecho precipitó una escalada por parte de Teherán. Una versión que ha resonado en declaraciones de Trump, aunque sin confirmación por parte de la directora nacional de inteligencia de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, en su testimonio de marzo ante el Congreso.


«Éxito que Superó Nuestras Expectativas»: El Golpe a la Maquinaria Iraní

Sobre el estado del programa nuclear al momento del ataque, Marmorstein afirmó que Irán ya había acumulado suficiente uranio enriquecido para construir al menos nueve bombas nucleares. Había una «aceleración extrema en su armamentización» como parte de un plan iraní de aniquilación de Israel, que contemplaba un ataque en tres frentes: nuclear, balístico y a través de milicias aliadas en la región.

El resultado de la operación fue, según Marmorstein, «un éxito que superó nuestras expectativas». Recordó la primera noche de bombardeos, en la que, aseguró, se eliminó a todo el alto mando del régimen iraní. «Imagínense la primera noche en que eliminamos a todo el alto mando del régimen iraní; piensen en los nazis privados de todo el mando de la Wehrmacht en los primeros días de la Segunda Guerra Mundial», ilustró, destacando la precisión de las operaciones: «Casi como James Bond».

A pesar de la controversia en Washington por la magnitud de los ataques y el uso de bombas antibúnker por parte de Estados Unidos, Israel confía en la severidad de los daños. «Se han retrocedido años. La carrera nuclear ha recibido un duro golpe», afirmó Marmorstein. En cuanto al programa de misiles, aseguró un revés significativo: se habrían destruido numerosos misiles y más de la mitad de los 300 lanzadores que poseía Irán. La planta de producción de drones Shahed, utilizada por Rusia en Ucrania, también fue blanco, una acción que, según Marmorstein, fue bien recibida en Kiev.

Un objetivo clave fue una instalación militar en Yazd que albergaba el misil Khorramshahr, una versión iraní basada en tecnología norcoreana, con capacidad para transportar una ojiva de dos toneladas. Para Israel, este misil simbolizaba el potencial destructivo que Irán buscaba consolidar.

Marmorstein compartió el impacto personal del conflicto. Recordó cómo una sirena antiaérea lo despertó a las 3 de la madrugada del 13 de junio. «Les dije a mi esposa y a mi madre: ‘Esto es muy serio’», confesó. Aunque varios misiles iraníes eludieron la Cúpula de Hierro, impactando en zonas civiles, derribando edificios y matando a 25 personas, el daño fue «mucho menor al que se temía si la operación no hubiera sido lanzada».


El Desafío Post-Conflicto: Represión Interna y la Vigilancia Internacional

El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, reapareció públicamente el jueves, declarando la victoria sobre Estados Unidos e Israel. Afirmó que Washington se vio obligado a intervenir «porque sentía que, si no lo hacía, el régimen sionista sería completamente destruido». Marmorstein se mostró escéptico. «Lo cierto es que el régimen iraní sufrió duros golpes no solo en su programa nuclear y balístico, sino también en el CGRI, la milicia Basij, y creo que hay esperanza para algo más…», dijo. Aunque negó que el objetivo fuera un cambio de régimen —«eso lo decidirá el pueblo iraní»—, reconoció que su oficina ha intensificado su actividad en redes sociales, publicando mensajes en persa que han alcanzado más de 380 millones de visualizaciones.

Desde el alto el fuego, Irán ha desatado una nueva ola de represión interna. Según datos del Ministerio israelí, más de 200.000 iraníes han abandonado sus canales digitales. «Este fue un hito enorme, quizás un punto de inflexión, pero no ha terminado. Retiramos el programa nuclear de Irán hace años, pero no estoy seguro de que la naturaleza de las ambiciones del régimen haya cambiado. La comunidad internacional debe exigir que el régimen se abstenga de cualquier intento insensato de reanudarlo».

SOJ

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