Un batacazo impensado sacudió la ambición de Boca Juniors en el Mundial de Clubes. El gigante xeneize, que contaba entre sus filas con los chilenos Carlos Palacios y Williams Alarcón, se despidió del torneo de la manera más dolorosa: un empate a uno contra el semiprofesional Auckland City, un equipo que venía de encajar goleadas estruendosas (10-0, 6-0) y cuyo gol fue anotado por un futbolista que, en su día a día, ejerce como profesor. La esperada goleada que Boca necesitaba para soñar, y la improbable derrota del Bayern Múnich ante el Benfica, se desvanecieron en una tarde que la prensa argentina no dudó en calificar de «papelón histórico».
El Desplome Inexplicable: De Aspirante a Eliminado
La jornada final del Grupo C prometía un ápice de esperanza para Boca Juniors. La fórmula era clara, aunque exigente: una victoria aplastante sobre el Auckland City y una derrota del Benfica ante el Bayern Múnich. Si bien lo segundo era previsible (y de hecho ocurrió, con triunfo portugués), lo que nadie anticipaba era la incapacidad del equipo dirigido por Miguel Ángel Russo de doblegar a un rival amateur.
La sorpresa se transformó en estupor. Boca, que había coqueteado con la clasificación, exhibió una versión irreconocible. «De coquetear con la clasificación a no ganarle a un equipo conformado por docentes, chapistas, peluqueros, entre otros oficios, que en sus tiempos libres juegan a la pelota. De ese Boca hambriento y voraz no quedó nada: la diferencia de rendimiento fue demasiado brusca, un bajón pronunciado y en vertical del nivel del equipo», sentenció el diario Olé, reflejando la frustración generalizada.
La Nación no fue menos dura: «Boca se despidió del Mundial de Clubes con un papelón histórico: No logró ganarle a Auckland City, un equipo conformado por futbolistas amateurs». El equipo, que semanas antes había plantado cara a clubes europeos de peso como Benfica y Bayern, se mostró impotente. «Ante Auckland City estuvo muy lejos de todo y deberá desandar su camino de regreso a casa con la sensación de no haber estado a la altura», resumió Clarín.
El ex arquero de la selección argentina y hoy comentarista, Sergio Goycochea, aportó una cuota de empatía, recordando que el partido de Boca se reanudó tras una tormenta eléctrica cuando el equipo ya sabía que estaba eliminado. «Me pongo en la piel de los jugadores. Salieron a jugar eliminados», dijo «Goyco» en DSports, intentando atenuar la crítica.
Carlos Palacios: El Foco de las Críticas Tras un Esfuerzo Insuficiente
En medio de la hecatombe xeneize, el chileno Carlos Palacios se convirtió en una de las «cabezas de turco» de la derrota. A pesar de haber permanecido todo el partido en cancha y de haber participado en la jugada del gol de Boca, su actuación fue reprobada duramente por la prensa trasandina.
- TyC Sports le otorgó una lapidaria nota de 2, sentenciando: «La nada misma. De los peores jugadores del Mundial de Clubes que tuvo Boca. No pesó. Debe levantar en el campeonato local».
- El medio partidario Planeta Boca Juniors lamentó su rendimiento: «Lejos de su mejor versión. No logró destacarse. Le faltó fútbol y presencia».
- Clarín fue conciso y crítico: «Apenas un buen remate desde afuera que pegó en el palo en el primer tiempo. Como volante por la izquierda no supo cómo romper el cerrojo del Auckland. Poquito del chileno».
- Olé, aunque un poco menos severo, señaló: «Metió un buen pase filtrado que el ‘Changuito’ (Zeballos) no pudo aprovechar y tuvo un remate desde el travesaño. Fue de mayor a menor y se desdibujó en el segundo tiempo».
La eliminación de Boca Juniors no solo deja un sabor amargo en la memoria de sus hinchas, sino que también enciende las alarmas sobre el rendimiento individual de sus figuras, como Carlos Palacios, quienes ahora deberán enfrentar el escrutinio y la presión de revertir la imagen en el campeonato local.
SOJ





