El Cáncer de Próstata es evitable: La Batalla Contra el Silencio se Gana con Detección Temprana


En el marco del Día Mundial del Cáncer de Próstata, cada 11 de junio, especialistas chilenos alzan la voz: la letalidad de esta enfermedad, la más frecuente y la principal causa de muerte oncológica en hombres en Chile, es, en gran medida, evitable. La clave reside en romper los tabúes y abrazar la prevención y el control anual, especialmente para los mayores de 45 años.


Un Enemigo Silencioso: Cuando la Ausencia de Síntomas es una Alerta

El Dr. Ramiro Vargas, urólogo de Clínica Biobío, subraya que «en etapas iniciales, el cáncer de próstata no suele presentar síntomas». Es esta naturaleza sigilosa lo que lo convierte en un enemigo formidable. Por ello, la prevención y el control anual se erigen como los pilares de la defensa.

«Hoy en día existen exámenes complementarios, como la resonancia multiparamétrica de próstata que ayudan a precisar el diagnóstico”, explica el especialista.

Cuando aparecen señales evidentes, pueden incluir dificultad para orinar, sangre en la orina, dolor en la zona lumbar o pélvica, y en casos avanzados, síntomas óseos por metástasis.

El diagnóstico, explica el Dr. Vargas, se realiza principalmente mediante una biopsia prostática, donde se toman muestras para análisis de laboratorio. Afortunadamente, la tecnología ha avanzado, y exámenes complementarios como la resonancia multiparamétrica de próstata son aliados valiosos para precisar el diagnóstico.


La Esperanza de la Curación: El Diagnóstico Oportuno lo Es Todo

El Dr. Cristóbal Mülchi, urólogo de Clínica Ciudad del Mar, es categórico: “Cuando se detecta en estadios avanzados, no podemos curarlo, solo retrasar su desarrollo. En cambio, si el cáncer se pesquisa de manera localizada en la próstata, las posibilidades de curación son mucho mayores”. La diferencia es abismal: «La sobrevida a 10 años en pacientes con esta enfermedad controlada y tratada suele ser superior al 90%. Por el contrario, los pacientes con cáncer metastásico de entrada tienen un pronóstico significativamente peor”.

A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que más de 1.4 millones de hombres son diagnosticados con cáncer de próstata anualmente. En Chile, estas cifras resuenan con especial fuerza, posicionando a esta patología como el cáncer más frecuente y la principal causa de muerte oncológica en la población masculina.


Derribando Mitos y Estableciendo Pautas Claras

Los especialistas son unánimes: la detección temprana es la piedra angular. El Dr. Jaime Barahona, urólogo de Clínica Dávila Vespucio, ofrece pautas claras para el control: «Si tiene un factor de riesgo, como antecedentes familiares de la enfermedad, le recomendamos que comience sus chequeos a partir de los 40 años. Si no hay factores de riesgo, es fundamental iniciar el control a los 45 años. En ambos casos, se sugiere realizar anualmente el antígeno prostático y el tacto rectal«.

El Dr. Pablo Pizzi, urólogo de Clínica Santa María, coincide en la vital importancia de los controles regulares, especialmente porque los principales factores de riesgo —edad, antecedentes familiares y etnia— no son modificables. Por ello, más allá de la «prevención», el enfoque debe estar en el diagnóstico temprano, que es lo que permite abordar la enfermedad en etapas curables y con pronósticos mucho más favorables.


Adaptando el Tratamiento a Cada Realidad: Una Mirada a las Opciones Terapéuticas

El Dr. Pablo Bertelsen, urólogo de Clínica Dávila, explica que el cáncer de próstata se clasifica en cinco grupos, dependiendo de su nivel de riesgo y su potencial de afectar la sobrevida o generar metástasis. Para cada uno, existen alternativas terapéuticas personalizadas:

  • Bajo riesgo (localizado): Se opta por la vigilancia activa, con controles periódicos, dado que suelen avanzar muy lentamente.
  • Riesgo intermedio: Las opciones incluyen cirugía o radioterapia, a menudo combinadas con bloqueo hormonal por periodos de 6 meses a 2 años.
  • Alto riesgo: Podría requerir cirugía y/o radioterapia con hormonoterapia prolongada.
  • Cáncer localmente avanzado: Implica tratamientos combinados con un enfoque más agresivo.
  • Cáncer metastásico: El tratamiento se centra en hormonoterapia o quimioterapia para mejorar la calidad de vida y prolongarla.

Finalmente, el Dr. Bertelsen reitera el llamado a priorizar el autocuidado y la detección temprana: “Es relevante no solo al momento de tener el pronóstico, sino también porque los pacientes que se cuidan y están más sanos responden mejor a los tratamientos y toleran mejor los efectos secundarios, que por mínimos que sean, siempre existen”.

La información es poder, y en el caso del cáncer de próstata, el conocimiento y la acción oportuna son las armas más eficaces para salvar vidas.

SOJ