La Tragedia de Antuco involucra a una serie de personas, tanto fallecidos como responsables, en la fatal marcha militar que resultó en la muerte de 44 soldados y un subgificial. Entre los fallecidos, se encuentran los 44 soldados conscriptos y el sargento Luis Monares, encargado de la alimentación de la tropa. Los oficiales responsables, que fueron destituidos tras un sumario administrativo, ellos fueron el Coronel Roberto Mercado, el Teniente Coronel Luis Pineda y el Mayor Patricio Cereceda.
Víctimas:
- Fallecidos: 44 soldados conscriptos y el sargento Luis Monares del regimiento reforzado N°17 de Los Ángeles. .
- Sobrevivientes: 22 soldados conscriptos lograron salir con vida de la tragedia, y algunos de ellos siguen sirviendo en el Ejército.
Responsables:
- Coronel Roberto Mercado: Jefe del Regimiento «Los Ángeles» al momento de los hechos.
- Teniente Coronel Luis Pineda: Oficial superior del Regimiento «Los Ángeles».
- Mayor Patricio Cereceda: Sentenciado por cuasidelito de homicidio y incumplimiento de deberes militares, entre otros.
A 20 años de la mayor tragedia del Ejército en tiempos de paz, Chile recuerda con profunda tristeza el fatídico 18 de mayo de 2005. Aquel día, las extremas condiciones climáticas en la zona del volcán Antuco, cerca de Los Ángeles en la región del Biobío, cobraron la vida de 45 integrantes del Regimiento Reforzado N°17 «Los Ángeles».
La tragedia se desató durante una marcha de entrenamiento en la cordillera, cuando un repentino e implacable «viento blanco» azotó la zona, con temperaturas gélidas que descendieron hasta los 35 grados bajo cero y fuertes ráfagas de viento. Los jóvenes, muchos de ellos sin el equipamiento adecuado para enfrentar tales condiciones, quedaron atrapados en la nieve, luchando por sobrevivir en un entorno hostil e implacable y sin ninguna instrucción de montaña.
La orden perentoria que recibió el mayor Patricio Cereceda de parte de la comandancia del regimiento, fue que toda la expedición debía retornar a Los Ángeles el mismo día miércoles 18 de mayo de 2005 para estar presente en la revista preparatoria de los homenajes a las glorias navales del 21 de mayo. Sin contemplar las condiciones climáticas, con viento blanca incluido y temperaturas tan bajas que hicieron imposible sobrevivir a 45 soldados del regimiento de Los Ángeles.
El sargento Luis Monares Castillo, de 44 años, fue el único funcionario de planta del Ejército que pereció junto a los conscriptos. Testimonios posteriores lo describieron abrazado a uno de sus reclutas, en un último intento por protegerlo del frío. Monares logró salvar con sus propias manos la vida de los conscriptos quienes nunca recibieron formación de montaña y subieron la montaña sin vestuario de nieve. Los jóvenes sólo dispusieron traje de tela proporcionado por el Ejército, en la incursión a la cordillera y algunos calzaban zapatillas. Sin la intervención, por cuenta propia del sargento Luis Monares, el número de fallecidos habría sido superior.
La noticia de la tragedia conmocionó al país entero y marcó un antes y un después en la historia del Ejército chileno. Las investigaciones posteriores revelaron graves negligencias en la planificación y ejecución de la marcha, así como la falta de previsión ante las alertas meteorológicas que advertían sobre las condiciones extremas en la zona.
A lo largo de los años, las familias de las víctimas han mantenido viva la memoria de sus seres queridos, exigiendo justicia y buscando respuestas sobre lo ocurrido, con ceremonias conmemorativas en el lugar de la tragedia y se han erigido memoriales en su honor, tanto en la cordillera de Antuco, donde ocurrió la tragedia, como en la ciudad de Los Ángeles.
Si bien la justicia determinó responsabilidades y se otorgaron indemnizaciones a algunas familias y sobrevivientes, la herida de Antuco sigue abierta en la memoria colectiva. Muchos de los sobrevivientes sufrieron secuelas físicas y psicológicas permanentes.
A 20 años de este doloroso episodio, Chile recuerda a los 45 soldados que perdieron la vida en el volcán Antuco, honrando su memoria y reflexionando sobre la importancia de la responsabilidad, la seguridad y la adecuada preparación en las actividades militares, para que una tragedia de esta magnitud no se repita jamás.
SOJ





