Ausencia de turistas.
El país caribeño en 2017, logró un récord de visitantes de 4,7 millones de visitantes. Sin embargo, el 2024 sólo consiguió persuadir a 2,2 millones de visitantes y en el primer trimestre la presencia de turistas cayó aún casi un tercio, según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
El brillo caribeño de Cuba se opaca bajo la sombra de una profunda crisis turística. Durante el primer trimestre de 2025, la isla ha experimentado un alarmante descenso del 29,7% en la llegada de visitantes, un golpe directo a una de sus principales fuentes de ingresos. La otrora vibrante Habana se enfrenta a un panorama desolador, donde la alegría de los visitantes se diluye ante una compleja madeja de factores adversos.
La severa crisis económica y energética que azota a Cuba se erige como el principal escollo. La escasez de alimentos básicos, medicinas, combustible y otros bienes esenciales no solo impacta la vida cotidiana de los cubanos, sino que también erosiona la calidad de la experiencia turística, disuadiendo a los viajeros en busca de un destino paradisíaco.
A esta coyuntura crítica se suma el deterioro progresivo de la infraestructura turística. La falta de inversión y mantenimiento ha dejado huella en hoteles y servicios, afectando la comodidad y la impresión general de quienes eligen la isla como destino.
Las persistentes sanciones impuestas por Estados Unidos también juegan un papel determinante. Las restricciones en la emisión de visas y las limitaciones para el uso de tarjetas de crédito estadounidenses dificultan considerablemente los viajes a Cuba, cerrando puertas a un importante mercado potencial.
La inseguridad energética, con cortes de luz prolongados y recurrentes, añade una capa más de incertidumbre para los turistas, minando su confort y generando dudas sobre la conveniencia de elegir Cuba como destino de descanso.
La escasez de alimentos y la calidad cuestionable de los servicios de alimentación en algunos establecimientos hoteleros también contribuyen al desencanto de los visitantes, quienes esperan una oferta gastronómica acorde a un destino turístico de renombre. Incluso, preocupaciones sobre la disponibilidad y calidad de los servicios de salud han sido expresadas por algunos viajeros.
En definitiva, esta tormenta perfecta de factores interconectados ha provocado un significativo retroceso en el flujo turístico hacia Cuba, reflejado en la contundente caída del 29,7% durante los primeros tres meses de 2025. La otrora joya del Caribe lucha por mantener su atractivo en un escenario marcado por la adversidad económica y las limitaciones externas, desafiando su capacidad para recuperar el brillo perdido en el competitivo mapa del turismo mundial.
SOJ





