Las pantallas digitales han conquistado los hogares chilenos, y las plataformas de streaming se han convertido en un actor protagónico en los hábitos de consumo familiar. Su creciente relevancia quedó plasmada en la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC) a partir de enero de 2019, bajo la categoría «servicios de suscripción en línea». Un reciente análisis del Observatorio Económico y Social (OES) de la Universidad de La Frontera (UFRO) profundiza en la escalada de su importancia en el presupuesto de los hogares.
La actualización de la canasta del IPC en 2023 renombró el producto a «suscripción a contenidos audiovisuales», otorgándole un peso significativamente mayor dentro del cálculo inflacionario. Si en 2018, este rubro representaba un exiguo 0,0287% del gasto mensual promedio de los hogares chilenos, para 2023 su ponderación se disparó hasta el 0,72985%. En tan solo cinco años, el desembolso promedio destinado a estos servicios se multiplicó por 25.
Este cambio drástico en los patrones de consumo y la creciente demanda no pasaron inadvertidos en los precios desde su inclusión en la canasta del IPC. En su año debut, 2019, el servicio de suscripción en línea experimentó un alza anual del 7,5%, superando con creces el IPC general, que registró un aumento del 3,0%.
La tendencia alcista se mantuvo en 2020, cerrando diciembre con un fuerte incremento acumulado del 9,4% en el precio del servicio, más del triple de la inflación, que se situó en un 3,0%. Así, en sus primeros cinco años de medición, el precio de estos servicios acumuló un aumento del 27,1%. El año 2024 marcó el mayor salto desde su incorporación al IPC, con un potente aumento acumulado del 12,7%, muy por encima del 4,5% del IPC general.
El análisis del OES UFRO revela que esta tendencia al alza persiste en 2025. En los primeros tres meses del año, los precios de suscripción a contenidos audiovisuales ya acumulan un aumento del 3,8%, superando el crecimiento acumulado del IPC, que se sitúa en un 2,0%.
De la Pantalla Chica al Bolsillo: El Impacto Económico del Streaming
Las suscripciones a contenidos audiovisuales, que brindan acceso a un universo de películas, series, documentales y música a cambio de un pago periódico (como Netflix, Spotify, Amazon Prime Video, HBO y Disney+), han transformado el entretenimiento doméstico.
Patricio Ramírez, coordinador del Observatorio Económico Social UFRO, explica que «la generación continua de contenido de calidad para los suscriptores requiere de costos de producción, recursos humanos, tecnología, creación, y otros que se han ido incrementando por la mayor demanda de estos, por factores como la inflación y otros propios de la industria». Adicionalmente, señala que «la mayor demanda de servicios de streaming y exigencias de calidad de los clientes presionan también los precios al alza».
Marcelo Ferrari, decano de la Facultad de Comunicaciones de Universidad UNIACC, argumenta que la masividad del streaming se debe a la «posibilidad de decidir cuándo y cómo consumir contenidos: películas, series, documentales. Puedes elegir el momento, la frecuencia y la intensidad del visionado. Eso ha sido determinante en el crecimiento de estas plataformas». El académico también destaca el surgimiento de un nuevo campo profesional para la creación de contenidos diseñados específicamente para estas plataformas.
¿Continuará la Ascensión? Perspectivas de Consumo en un Mercado Saturado
Para Ramírez, la tendencia indica que la demanda de servicios de streaming seguirá creciendo en Chile, especialmente entre los jóvenes, lo que sugiere que el mercado aún tiene margen de expansión. Sin embargo, advierte que «las importantes alzas de precios que han experimentado en los últimos años ponen en jaque las tasas de crecimiento del mercado, probablemente no sean tan altas como al inicio y haya mucha más rotación de clientes».
Ferrari coincide en el potencial de crecimiento, pero advierte sobre el riesgo de sobresaturación. «Las plataformas ya han tenido que reestructurar sus modelos de negocio y producción. Hubo una crisis que afectó a muchos productores en Chile: proyectos frenados, cancelados o postergados, con despidos y reducción de presupuestos». El futuro del streaming en el bolsillo de los chilenos dependerá de la capacidad de las plataformas para equilibrar la oferta de contenido atractivo con precios competitivos en un mercado cada vez más exigente.
SOJ

