La instalación de un observatorio astronómico chino en la cima del cerro Ventarrones, en la región de Antofagasta, un proyecto ambicioso para el estudio de objetos cercanos a la Tierra, se encuentra paralizada por un inesperado factor: la creciente desconfianza internacional, que incluso ha llegado a encender las alarmas en Estados Unidos.
La iniciativa, formalizada en enero de 2023 mediante un acuerdo entre la Universidad Católica del Norte (UCN) y el Observatorio Nacional Astronómico de China, ha quedado en suspenso tras la preocupación manifestada por el gobierno estadounidense en 2024 respecto a las potenciales capacidades del telescopio chino.
Ante esta situación, la Cancillería chilena emitió un comunicado señalando que, tras una revisión exhaustiva de la naturaleza del acuerdo por parte de su dirección jurídica, se determinó que se trata de un convenio entre una universidad privada y una entidad china. No obstante, el alcance preciso de dicho acuerdo aún requiere mayor claridad, motivo por el cual se mantienen conversaciones con las partes involucradas.
La paralización del proyecto Transient Objects Monitoring Project, conocido popularmente como TOM, ha generado diversas reacciones en el ámbito político y académico.
El diputado Jaime Araya no ocultó su postura crítica. Recordó que hace dos años advirtió al rector de la UCN, Rodrigo Alda, sobre la «imprudencia» de un acuerdo con China, al tratarse de «acuerdos entre Estados». Araya enfatizó la larga data de los acuerdos de Chile en esta materia con la ESO (Europa) y Estados Unidos, sugiriendo que estos no debieron ser soslayados.
Por su parte, el diputado Sebastián Videla resaltó el valor científico e ideológico del observatorio para el país y anunció que oficiará al ministerio para obtener un «detalle completo de lo sucedido, incluyendo los antecedentes legales y administrativos que llevaron a esta decisión». La senadora Paulina Núñez compartió esta inquietud, expresando su esperanza de que la revisión de la Cancillería se centre en los aspectos legales del contrato y no en el proyecto en sí, y manifestó su deseo de que esta situación no afecte otras iniciativas locales.
El astrónomo Eduardo Unda-Sanzana lamentó profundamente la paralización, cuestionando el extenso período transcurrido antes de que se manifestaran las preocupaciones. Recordó que el primer acuerdo entre la UCN y la Academia China de Ciencias sobre Ventarrones se firmó en 2016, con la presencia de la entonces Presidenta Bachelet. «¿Por qué debieron pasar casi 10 años para esperar este punto, potencialmente desperdiciando recursos públicos y un valioso tiempo académico?«, se preguntó el astrónomo, evidenciando una sensación de oportunidad perdida y una tardía reacción ante posibles riesgos.
La incertidumbre se cierne ahora sobre el futuro del observatorio chino en Cerro Ventarrones. La necesidad de aclarar el alcance del acuerdo y disipar las suspicacias internacionales se presenta como un enorme desafío para destrabar esta iniciativa científica, que prometía impulsar la investigación astronómica en el norte de Chile, pero que hoy se encuentra en una nebulosa de desconfianza geopolítica.
SOJ





